viernes, 5 de octubre de 2018

Hasta siempre, campeón

En la marcha nórdica, su deporte y el mío, se nos ha ido, como del rayo, 
Pablo Ariza, con quién tanto quería.

Seguro que Miguel Hernández me permite la licencia de apropiarme de algunos de sus versos, en estos momentos de pérdida.  Ser poeta es ser capaz de expresar sentimientos que, aunque los sintamos como ellos, su descripción nos queda vedada al común de los mortales.  Por eso los poetas, y sus obras, son patrimonio de la humanidad ... no deberían tener copy-rights.

Conocí a Pablo en mayo del 2015, cenando el día antes de la Nordic Walking Champion Series de Tarragona, cuando no éramos más de una treintena de amiguetes los que íbamos peregrinando por la escasa media docena de pruebas que cuatro descerebrados organizábamos, como podíamos, en España, en aquellos años.

Pablo, como muchos otros que siguen llegando a la marcha nórdica, venía del competitivo mundo el running, con unas condiciones físicas extraordinarias y una técnica poco depurada.  Sin embargo, nada más conocerlo me quedó claro que, por encima de sus tremendas cualidades físicas y sus ganas de competir, era una buena persona.

Otras muchas veces compartimos mesa y mantel, en Tarragona, Aranjuez, Azagra, Cartagena y Santa Ana la Real.  A pesar de los (para mí) incomprensibles intentos del lado oscuro por enfrentarnos, creo que Pablo siempre me tuvo aprecio, como yo a él, y buena prueba de ello es que participó en las tres pruebas principales que organicé (Aranjuez 2016, 2017, y Nordicartagena), y que él ganó, como casi todas aquellas en las que compitió, y ello a pesar de las estúpidas advertencias que recibió sobre inconcebibles confabulaciones para descalificarlo, fruto de mentes enfermizas, que aquí también las hay, desgraciadamente, a pesar de lo sano que es nuestro deporte.

De los numerosos vídeos que guardo de todas estas competiciones, y de su cuidadoso estudio, pude observar una evidente evolución y mejora de su técnica de marcha nórdica entre la competición de Aranjuez, de marzo del 2016, y la Nordicartagena, de octubre del mismo año.  Si en la primera, Pablo (como la mayoría de los participantes) no fue descalificado gracias a la timidez y bisoñez de los árbitros (aficionados bienintencionados, que cumplíamos una labor más decorativa e intimidatoria que otra cosa), en la Nordicartagena, la técnica de Pablo había ascendido a la categoría de incuestionable para los más exigentes, entre los que me incluyo.

Hace sólo uno par de días, le vi un poco bajo en su facebook, como algo desencantado de la marcha nórdica, a pesar de haberse proclamado ganador de la copa de España, unos días antes.  Le dije que lo entendía y le aconsejaba que descansase un poco de tanta competición y volviese a disfrutar de la marcha nórdica.  Bueno, no pensaba que iba a ser así.  No lo volveremos a ver en las competiciones, y subido a lo más alto del podio, pero seguro que allá dónde esté seguirá disfrutando de sus bastones.  Yo colocaré un brazalete negro en los míos, en recuerdo suyo, y conservaré sus vídeos como oro en paño, como ejemplo de la evolución de un gran campeón, el primer campeón de España de marcha nórdica.

Nos vemos por ahí, con nuestros bastones.  Hasta siempre, campeón.

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