martes, 29 de septiembre de 2020

¡Gracias a mis bastones!

Mi primer encuentro con ellos tuvo lugar hace ya casi 15 años, cuando me decidí a intentar un sueño largamente acariciado: la travesía del Pirineo, de costa a costa. Yo era consciente de que mis piernas no estaban a la altura de la empresa, así que, buscándoles ayuda, dí con estos amigos que me iban a permitir utilizar mi tren superior en apoyo del inferior.

Gracias a ellos conseguí ir del Cantábrico al Mediterráneo en 37 días, recorriendo 840 kilómetros y salvando más de 40.000 metros de desnivel acumulado de subida (y alguno más de bajada). Las rodillas sufrieron, pero aguantaron, gracias, sin duda, a mis bastones. Recuerdo que en aquellos días pensaba que podría completar la aventura sin gran parte de mi equipo, pero que si perdía un sólo bastón, tendría que desviarme al pueblo más cercano para reponerlo.

Desde entonces, continué utilizándolos en mis travesías y excursiones de montaña y, cada vez más, en mis práctica deportiva diaria, alternándolos con la carrera (el running, que dicen los modernos) que venía practicando como deporte base desde hacía 45 años.

Pero los reflejos se van perdiendo con la edad, de manera que cuando, ya próximo a los 60, mis caídas pasaron de las meramente accidentales (una cada dos años, de media) a algo mucho más frecuente y preocupante (dos al mes) y con secuelas mucho más difíciles de recuperar, acabé por reemplazar el cross por la marcha nórdica. Gracias a mis bastones pude mantener mi práctica deportiva diaria, sin poner en peligro mi integridad física.

Hasta que atacó el COVID-19 y nuestras autoridades (¡Dios los ilumine!) decidieron recluirme sin permitirme siquiera continuar mi práctica deportiva habitual y segura (individual, con mascarilla y distancia de seguridad). Esta insensata decisión está en el origen de una cadena de lesiones que me habría llevado al “dique seco”, del que sólo me he librado (¡por los pelos!) gracias a mis bastones.

Yo los saco cada día del paragüero ... y ellos me sacan a mí cada día de casa, ayudándome a soportar peso y dolores, hasta que su ritmo alegre y animoso apoya el movimiento de mis pobres y doloridas piernas, haciéndoles olvidar sus limitaciones y permitiéndome seguir adelante, manteniendo una mínima forma física, sin la cual, estoy seguro, pasaría del dique seco al desguace.

Siempre digo a mis alumnos que los bastones, utilizados con una buena técnica, nos proporcionan APOYO, EQUILIBRIO e IMPULSO. A lo largo de mi vida los he utilizado procurando siempre aprovechar esas tres cualidades. Para el Pirineo, el impulso fue vital para alcanzar la meta. Hace unos años, fue el equilibrio lo que me permitió no perder mi forma física. Hoy es el apoyo la característica que más aprecio. Pero ellos están ahí siempre, dándome las tres: A, E, I, como el verdadero comienzo de un alfabeto básico para mantenerme con calidad de vida. Por eso hoy les rindo este homenaje: ¡Gracias a mis bastones!

martes, 22 de septiembre de 2020

Nuevo Curso de Iniciación a la Marcha Nórdica en Cartagena

Dadas las limitaciones de asistencia impuestas por la situación actual, procuraré aumentar la frecuencia de los cursos de iniciación durante estos meses, de manere que e
l domingo, 4 de octubre, de 09.00 a 13.00, tendremos un nuevo curso de iniciación a la marcha nórdica (el 4º de este año, 77º en total) en Cartagena, en el paseo de palmeras que hay junto al Parque de la Rosa, frente al EuroSpar de la prolongación de la calle Juan Fernández https://www.google.es/maps/@37.620062,-0.9925477,15.5z . Tras esta sesión, mejorarás tu forma de andar, estarás en condiciones de empezar a utilizar correcta y satisfactoriamente los bastones, y adquirirás los conocimientos teórico-prácticos necesarios para auto-perfeccionar la técnica y aumentar así sus beneficios. Si quieres asistir, lee, rellena, revisa y envía este FORMULARIO DE INSCRIPCIÓN antes del 29 de septiembre.

El curso es gratuito y abierto a no socios; los niños son muy bienvenidos, acompañados de un adulto responsable; sólo necesitas traer ropa cómoda, zapatillas de deporte (aconsejable guantes finos, gorra y gafas para el sol) y dos bastones de marcha nórdica o de senderismo. Si no los tienes, el CExCartagena te los prestará para el curso. No se trata de una excursión sino de una actividad de aprendizaje práctico que, aún no siendo de gran intensidad física, no está exenta de riesgo de caídas y exige cierto esfuerzo. Si tienes alguna lesión cardíaca, o algún otro problema que pueda dificultar tu participación, consulta con tu médico antes de asistir.

Dada la situación en que nos encontramos, el aforo del curso se reduce a un máximo de 5 participantes, y durante el mismo será OBLIGATORIO mantener en todo momento:

1.- BOCA Y NARIZ CUBIERTAS, por medio de mascarillas, bragas o pañuelos de cuello.

2.- DISTANCIA MÍNIMA DE SEGURIDAD (1,5 m, parados, y 4 m en movimiento).

No participes si presentas síntomas compatibles con el Covid-19 (tos, fiebre, sensación de falta de aire o dificultad para respirar, cansancio…) dentro de los 14 días previos a la actividad (¡pero avisa si ya te has inscrito, para que tu plaza pueda ser ocupada por otra persona!). Si dentro de los 14 días posteriores presentas alguno de los síntomas, ponte en contacto con el teléfono habilitado para el coronavirus (900 12 12 12), y dímelo.

Para resolver cualquier duda, contacta directamente conmigo,

José Antonio Pérez González (Piri) - 659657981 (nordicartagena@outlook.com).

miércoles, 16 de septiembre de 2020

NUEVO CURSO DE INICIACIÓN A LA MARCHA NÓRDICA EN CARTAGENA

 

El domingo, 20 de septiembre, de 09.00 a 13.00, tendremos un nuevo curso de iniciación a la marcha nórdica (el 3º de este año, 76º en total) en Cartagena, en el paseo de palmeras que hay junto al Parque de la Rosa, frente al UPPER (EuroSpar) de la prolongación de la calle Juan Fernández https://www.google.es/maps/@37.620062,-0.9925477,15.5z . Tras esta sesión, mejorarás tu forma de andar, estarás en condiciones de empezar a utilizar correcta y satisfactoriamente los bastones, y adquirirás los conocimientos teórico-prácticos necesarios para auto-perfeccionar la técnica y aumentar así sus beneficios. Si quieres asistir, lee, rellena, revisa y envía este FORMULARIO DE INSCRIPCIÓN antes del 14 de septiembre.

El curso es gratuito y abierto a no socios; los niños son muy bienvenidos, acompañados de un adulto responsable; sólo necesitas traer ropa cómoda, zapatillas de deporte (aconsejable guantes finos, gorra y gafas para el sol) y dos bastones de marcha nórdica o de senderismo. Si no los tienes, el CExCartagena te los prestará para el curso. No se trata de una excursión sino de una actividad de aprendizaje práctico que, aún no siendo de gran intensidad física, no está exenta de riesgo de caídas y exige cierto esfuerzo. Si tienes alguna lesión cardíaca, o algún otro problema que pueda dificultar tu participación, consulta con tu médico antes de asistir.

Dada la situación en que nos encontramos, el aforo del curso se reduce a un máximo de 5 participantes, y durante el mismo será OBLIGATORIO mantener en todo momento:

1.- BOCA Y NARIZ CUBIERTAS, por medio de mascarillas, bragas o pañuelos de cuello.

2.- DISTANCIA MÍNIMA DE SEGURIDAD (1,5 m, parados, y 4 m en movimiento).

No participes si presentas síntomas compatibles con el Covid-19 (tos, fiebre, sensación de falta de aire o dificultad para respirar, cansancio…) dentro de los 14 días previos a la actividad (¡pero avisa si te has inscrito, para que tu plaza pueda ser ocupada por otra persona!). Si dentro de los 14 días posteriores presentas alguno de los síntomas, ponte en contacto con el teléfono habilitado para el coronavirus (900 12 12 12) y dímelo.

Para resolver cualquier duda, contacta directamente conmigo,

José Antonio Pérez González (Piri) - 659657981 (nordicartagena@outlook.com).

sábado, 5 de septiembre de 2020

Marcha Nórdica vs. Natación

Durante mis cursos de iniciación a la marcha nórdica, al decir a mis alumnos que ésta es, probablemente, el deporte más completo de cuántos existen en la actualidad, casi siempre hay alguien que pregunta si la natación no es el deporte más completo. El otro día me lo volvieron a preguntar y de ahí surgió la idea de la entrada de hoy, como siempre, basada en mis conocimientos sobre la actividad física (pocos) y en mi experiencia personal (algo más) con ambos deportes.

 Tengo que advertir, antes de comenzar, que siendo una persona de edad, no me puedo abstraer de esta circunstancia, por lo que esta somera comparativa esta hecha desde un punto de vista "añero", visto, además, que aunque ninguno de los dos deporte resulta demasiado atractivo para los más jóvenes, es de justicia reconocer que la natación gana hasta ahora por goleada a la marcha nórdica en número de practicantes entre este sector de población.

Partiendo de la base de que la práctica de cualquier deporte, de forma racional, siempre es positiva para quién la realiza de forma habitual, no cabe duda de que hay deportes más equilibrados y completos que otros, más lateralizados o centrados en el tren inferior, o en los que se abusa de posturas poco naturales que suelen acabar dañando alguna parte de nuestro organismo.

Es indiscutible que la marcha nórdica y la natación se encuentran entre aquel reducido grupo de deportes que podríamos denominar más equilibrados y completos, en los que se ejercitan similarmente ambos laterales y ambos trenes (superior e inferior). Con todo, existen claras diferencias entre ambos.

La natación, por ejemplo, descuida el trabajo de las articulaciones de manos y pies, alrededor de un centenar, que suelen ser fuente de deformaciones y dolores con el paso de los años. La práctica habitual de la marcha nórdica con una buena técnica ayuda, en cambio, a trabajar todas estas articulaciones y puede prevenir o retardar la aparición de artrosis, deformaciones y dolores en todas ellas.

Los dos deportes son prácticamente los únicos que trabajan de manera equilibrada y completa todas las articulaciones de la columna vertebral, otro importante foco de problemas físicos, naturalmente, siempre que se ejecuten de forma racional y con buena técnica. No me atrevo aquí a establecer la superioridad de uno sobre otro, en las condiciones expuestas: racionalidad y técnica.

La percusión sobre una superficie dura a cada paso, propia de la carrera, el paseo, o la marcha nórdica, supone un probado estímulo para el aumento de la densidad ósea, cuya merma suele resultar un grave problema, sobre todo en mujeres, a medida que pasan los años. La natación carece de percusión, por lo que los efectos benéficos que se pueden atribuir a este deporte en la recuperación de lesiones, durante nuestros años mozos, pueden tornarse en perjuicios cuando ya no somos tan jóvenes.

Insisto en que la natación es un deporte excelente, que yo he practicado en diversos momento de mi vida, y que no descarto volver a practicar, si fuese necesario.

Pero la marcha nórdica tiene una ventaja decisoria sobre la natación en lo que se refiere a la facilidad de su práctica. Mientras que la natación exige disponer de instalaciones o vivir próximo a playas, y normalmente requiere establecer horarios y exige un tiempo de desplazamiento previo y posterior a la práctica deportiva, la marcha nórdica se puede practicar en cualquier momento y lugar, iniciando la práctica deportiva desde que salimos de casa, hasta que regresamos.

Esto, junto con las demás ventajas reseñadas en los párrafos anteriores, dan a la marcha nórdica, para mí, una ventaja clara sobre la natación, convirtiéndola en mi deporte preferido. Así que, si os he convencido, sacad los bastones del paragüero y dadles marcha.

sábado, 29 de agosto de 2020

El confinamiento de un nordimarchador

Hoy me voy a apartar un poco de los principios que me fijé al iniciar este blog. Pero sólo un poco, porque, aunque partiendo de la base de que voy a reflejar experiencias y sentimientos personales, no dejo de pensar que no soy especial en nada, y que lo que a mí me sucede debe haberle pasado a muchos dentro de las condiciones físicas y de edad en las que yo me encuentro.

Soy un practicante habitual de marcha nórdica, que ha superado recientemente los 65 años de edad, esa barrera psico-física bien asentada en nuestra sociedad en la que una persona deja de ser nominalmente útil para desempeñar trabajos beneficiosos, al menos, trabajos remunerados.

Hasta que se decretó el estado de alarma y el maldito confinamiento, yo hacía religiosamente mis 10 a 15 km diarios de marcha nórdica, por terreno variado, alternando algunas rutas de montaña. A mí no me dolía nada, normalmente, y cuando me sentía un poco “cargado” descansaba algún día, cosa que no solía suceder todas las semanas, ni mucho menos.

Durante el confinamiento, mantuve una actividad física similar a la que realizaba, pero, naturalmente, limitada por decisión de las autoridades, al entorno de mi vivienda, entorno que puede estar, en superficie útil, por encima de la media con respecto al común de los practicantes de nuestro deporte. Con todo y con eso, mi tiempo de práctica, similar al que realizaba antes del confinamiento, había forzosamente de realizarse en un entorno poco natural, por lo limitado de las rectas que permitían pasos completos, por la necesidad de subir y bajar escaleras, y por la imposibilidad de utilizar los bastones en estos tortuosos recorridos.

Con todo, cuando nos “soltaron”, yo me encontraba físicamente como antes del enclaustramiento … o eso creía yo, porque al cabo de unos días, pocos, de volver a mis rutinas y recorridos habituales, comencé a sufrir las consecuencias. Primero fue una metatarsalgia en el pie izquierdo, a la que no dí mayor importancia y pensé que se solucionaría con la práctica balsámica y cuidada de mi marcha nórdica. Pero no fue así. A los pocos días, posiblemente agravada por mi insistencia en recuperar un trabajo activo, recuperador del pie dolorido, desarrollé, sin preaviso alguno, de la noche a la mañana, una tendinitis en el ligamento lateral interno de la rodilla izquierda.

Ante esta situación, reduje la carga diaria, tras un corto reposo, y fui, muy lentamente, aumentando regularmente la distancia recorrida, entre cuidados paliativos, mucha precaución, y extraordinaria atención a las zonas doloridas. La tendinitis remitió bastante, y la metatarsalgia se tornó soportable. Pero el equilibrio era tan precario que nunca me atrevía superar los 10 km diarios, y los días de descanso por sobrecarga fueron aumentando, y algo tan sencillo como el cambio de horario de mi práctica habitual, o la realización de un calentamiento menos cuidado, han sido motivo del regreso a la situación más grave de estas dolencias.

Hoy, seis meses después de aquel punto de inflexión que supuso la desgraciada decisión de no dejarme seguir con mi inocua práctica habitual, individual, de marcha nórdica, que por cierto yo siempre hacía con boca y nariz cubiertas con mi braga de cuello por un problema de alergias, mi situación es la siguiente: dónde nunca hubo dolores habituales, ahora tengo que utilizar, por primera vez en mi vida, analgésicos de forma recurrente; de hacer 10-15 km diarios de deporte nórdico, combinando tramos de caminata, marcha y carrera, hoy no puedo hacer más de 7 km, sólo de caminata, 4/5 días por semana, y con serias molestias. De forma general, sin entrar en detalles, calculo que mi forma físca, mi calidad de vida, o como queráis llamarlo, se ha reducido en un 40/50 % en estos seis meses.

No creo haber tenido el COVID; al menos, no he tenido ninguno de los síntomas que se le atribuyen, ¡gracias a Dios! Pienso, más bien, que todos mis males son atribuibles a decisiones equivocadas de nuestros gobernantes, en concreto, a la alegría con que decidieron que yo no podía seguir practicando mi deporte individual, al aire libre, con las adecuadas prevenciones para evitar contagios (propios y ajenos): distancia mínima y cobertura de nariz y boca.

A lo mejor me tocaba un bajón al cumplir los 66 años. No lo sé, pero no creo que fuese de este calibre. Por eso atribuyo a nuestros gobernantes una gran parte de la responsabilidad en este asunto que tan seriamente me ha afectado. Y no es cierto que “esto no había pasado nunca”. Sin contar las numerosas epidemias de peste, viruela, cólera y otros, que asolaron nuestro país a lo largo de los últimos veinte siglos, la historia recoge abundantes detalles de la gran epidemia que, con origen en el Imperio Chino, en el siglo I de nuestra Era, afectó aquellas tierras durante años, extendiéndose al Imperio Romano, siendo una de las causas reconocibles de la caída de ambos grandes imperios, que tardaron varios siglos en recuperarse. Tampoco faltan datos de la mal denominada “gripe española”, de hace tan sólo un siglo, que causó sólo en nuestro país más de 200.000 muertos, tan mal gestionada por las autoridades “competentes” como ésta, por cierto, tanto desde el punto de vista informativo como sanitario.

Es evidente que nuestras autoridades nos ocultan hechos, o no conocen la historia, lo que es imperdonable en mandatarios responsables del buen gobierno de una población. Aquellos que no conocen su historia están condenados a cometer de nuevo los mismos errores. Pero los españoles nunca nos hemos distinguido por saber elegir buenos gobernantes, así que compartimos parte de esta culpabilidad.

La falta de cultura histórica no es el único fallo en la mala gestión de esta crisis. En todas las pandemias anteriores de las que tenemos documentación gráfica, lo primero que se observa, tanto en el ciudadano de a pie como en los sanitarios, es la cobertura general de boca y nariz con mascarillas o tejidos de circunstancias. Nunca he comprendido por qué nuestras autoridades no decretaron esta medida preventiva desde el minuto uno de esta historia. Para mí fue una clara falta de responsabilidad que, por muchas comisiones de investigación que se monten (y creo que deberían montarse), desgraciadamente, nunca llegaremos a saber cuántas muertes pudieron haberse evitado … cuántas muertes y cuantas consecuencias económicas, que les dejamos en herencia a nuestros hijos y nietos. Irresponsabilidad y falta de sentido común, algo no exclusivo de un gobernante, pero que deberíamos asegurar antes de elegirlo para esos cargos.

En fin, intento ser cristiano (no es fácil para mí, aunque Jesucristo dijese lo contrario) y por eso perdono, pero creo que esta reflexión es necesaria si queremos que, al menos, nos sirva para intentar con cometer los mismos errores en el futuro.

No sé si alguna vez recuperaré parte de lo perdido, aunque sigo intentándolo lo mejor que sé, con ayuda de mis bastones y mi resto de sentido común. Si sé que no volveré a aceptar un confinamiento que me impida mantener mi práctica habitual de marcha nórdica. Y si me multan, pues vale. ¿Alguien conoce a alguien que haya sido multado por no respetar las normas decretadas para la pandemia … y haya pagado la multa? Esa es otra. Pero ya he criticado bastante por hoy.

Sacad los bastones del paragüero, mientras podáis.

lunes, 24 de agosto de 2020

TESTIMONIO

Una de las razones por las que inicié este blog fue la desaparición del único foro de discusión sobre asuntos relacionados con la marcha nórdica, el añorado Diario Nordic.  Siempre he abogado por que los que leen estas líneas se animen a compartir opiniones, ideas, experiencias,.. vivencias, en suma, que seguro que interesan a más de un lector.  Sin embargo, no he tenido mucho éxito en esta empresa, de manera que soy prácticamente el único que aquí publica, con algún escaso y meritorio comentario de pocos osados lectores, que no sabéis cuánto agradezco, sobre todo si muestran un punto de vista distinto al mío.

Hace unos días recibí un correo de Aránzazu Lozano, una alumna de uno de mis cursos de iniciación, comunicándome un luctuoso acontecimiento.  Doy un extraordinario valor a estos testimonios, tan poco frecuentes, como he dicho, y por eso le pedí autorización para publicar su correo y mi respuesta.  Sirva todo esto como homenaje a María, a Aránzazu, a la amistad, a todos los que pasan por momentos difíciles ... y al humilde efecto balsámico que nuestro deporte pueda jugar en sus vidas.  Nos vemos con nuestros bastones en lo más alto ...

De: Aránzazu Lozano <aranzazu.lozano@gmail.com>
Enviado: jueves, 20 de agosto de 2020 8:48
Asunto: Gracias
 

Hola Piri. Seguro que no te acuerdas de mí, pero el 15 de diciembre hice, junto con mi amiga María, tu curso de marcha nórdica.
María iba un poco lenta, por su enfermedad, ya que estaba operada de cáncer de mama.
No volvimos a tu curso, aunque nos hubiera gustado, porque el estado de María no mejoró.
Aún así, por nuestra cuenta, y cuando María podía, nos lanzábamos las dos a la calle y recorríamos el camino de la Rambla, parando de vez en cuando, volviendo a la marcha.. así, hasta donde podía ser.
Te cuento todo esto, porque María murió la semana pasada y sé que te alegrará saber que, las veces que pudimos salir, María lo disfrutó a tope y estaba muy ilusionada, deseando ponerse mejor para intentarlo de nuevo.
Gracias por todo.
--
arantza

El jue., 20 ago. 2020 a las 20:15, José Antonio Pérez González (<nordicartagena@outlook.com>) escribió:
Arantza,

siento enormemente la muerte de María ...  me gustaría tener palabras de consuelo para tu pérdida, pero sólo desde la fe te las puedo dar (por eso es tan importante para mí).  Yo estoy seguro de que ella, ahora mismo, está disfrutando con sus bastones, sin dolores, y gozando este recuerdo que desde aquí le dedicamos, porque la muerte no es el final.

También me alegro enormemente de haber podido contribuir con un humilde granito de arena para aliviar un poco su padecimiento, y mejorar en algo su calidad de vida.  Y me alegro de que haya tenido una buena amiga que la ha acompañado en ese duro camino.  Ojalá todos podamos contar con alguien así cuando nos llegue el trance.

Gracias por todo lo que has hecho por ella, y gracias, de todo corazón, por contarme todo esto, que me anima a seguir esforzándome por promocionar este saludable deporte, que tanto nos da a tantos, y por ponerlo al alcance de todos los que queráis intentarlo.

Un beso,

Piri

PD.- Siempre he defendido en mi http://nordicartagena.blogspot.com/ el gran valor de testimonios como el tuyo.  Me gustaría que mi blog fuese un escaparate para todos ellos, por eso me gustaría publicar el tuyo y te pido permiso para hacerlo.  Puede ser simplemente tu correo y mi respuesta, o lo que tú quieras escribir.  No cambiaré ni una coma.  Espero tu respuesta.


Aránzazu Lozano <aranzazu.lozano@gmail.com>
Sáb 22/08/2020 7:03
  •  José Antonio Pérez González

puedes publicarlo. gracias 

jueves, 6 de agosto de 2020

MARCHA NÓRDICA Y FOCALIZACIÓN

Cuando un deporte es tan completo y equilibrado como la marcha nórdica, sin duda debe estos apelativos a la gran diversidad de grupos musculares que pone en movimiento, y a la no concentración del esfuerzo realizado en unos sobre otros. En esa diversidad y equilibrio, orquestados por una buena técnica, estriba la merecida fama y la cantidad de beneficios que se derivan de la práctica habitual de nuestro deporte favorito.

Sin embargo, las mismas características diferenciales apuntadas en el párrafo anterior también ponen a disposición del practicante múltiples opciones de trabajo individualizado de articulaciones y grupos musculares concretos, focalizando el esfuerzo general realizado durante nuestra práctica habitual de marcha nórdica sobre partes de nuestro cuerpo que queramos trabajar con mayor intensidad.

Conviene que en esta focalización del ejercicio no nos apartemos de la práctica racional de la marcha nórdica como deporte completo (lo trabajamos todo) y equilibrado (no sobrecargamos nada en detrimento de otras partes). Por ello, antes de centrarnos en una zona en concreto conviene realizar un repaso general técnico para asegurarnos de que lo estamos haciendo bien. Para no repetirme, invito al curioso lector a visitar el enlace siguiente Mindfulness y Marcha Nórdica o a participar en alguno de los talleres de Técnica y Ritmo que hacemos en Cartagena un par de veces al año (son gratuitos y se anuncian es este blog con un par de semanas de antelación).

Ya he tratado en entradas anteriores de este blog algunas temas relacionados con la focalización de la marcha nórdica hacia partes concretas de nuestro organismo, hasta ahora siempre en relación con la técnica, tales como El Pie o La Mano, sin contar las innumerables citas realizadas al trabajo de la columna vertebral (64 articulaciones, con sus músculos, tendones y ligamentos), principal soporte de nuestro cuerpo y origen recurrente de problemas y dolores, a causa de defectos posturales de origen laboral o de exceso de horas de “sillón”.

Precisamente en mi preocupación constante por trabajar el "Core" (una palabra inglesa que se utiliza como marco inclusivo de los músculos abdominales, lumbares, de la pelvis, los glúteos y la musculatura profunda de la columna), lo que siempre hemos llamado en español el torso o el tronco, “todo incluido”, es la que me ha traído a la reflexión de hoy.

El trabajo de todos estos músculos, cuya misión principal es mantener y movilizar la columna vertebral dentro de sus parámetros normales, no es tarea fácil ni agradable. De entrada, normalmente exige la adopción de posiciones de tendido (prono y supino) o de tierra inclinada, todas ellas posturas ingratas que nos producen cierto rechazo. Al menos, ese es mi caso, a pesar de que yo haga a diario mis ejercicios específicos de core antes de calentar para salir con mis bastones.

La marcha nórdica, con una buena contra-rotación de hombros y caderas a cada paso, favorecida por una cuidada técnica, puede ser una excelente oportunidad para trabajar el core, sin necesidad, o como complemento, de los ingratos ejercicios en el suelo.

Para ello, una vez asegurados de que estamos realizando una buena técnica, haciendo un alarde de propiocepción, repasando cada uno de los indicadores que nos permiten comprobarla (pies, manos, bastones, coordinación, postura, ..), nos centraremos en focalizar el inicio del paso (bastón clavado, al tiempo que cae el pie contrario, con el codo bien por delante del tronco) como un esfuerzo que parte de nuestros abdominales, que siguen “tirando” de ese brazo, para que tracciones y empuje el bastón, hasta que perdemos de vista su mano, por detrás de nuestra cadera, mientras nuestros dorsales, lumbares y glúteos tiran de la pierna contraria hacia atrás, coordinando ese impulso con el ya referido del brazo contrario. Y vuelta a empezar.

Puede parecer una tontería, pero el realizar la marcha nórdica de forma “automatizada”, perfecta en su técnica, no me deja la misma sensación de trabajo de abdominales, glúteos, dorsales y lumbares que me queda después de realizar el mismo ejercicio focalizando el esfuerzo en los grupos musculares citados. Probadlo durante unos días y me decís qué tal.

La focalización puede venirmos muy bien para centrar el esfuerzo en grupos musculares que necesitemos potenciar, por el motivo que sea (terapéutico o de rendimiento), pero siempre cuidando de que esta focalización no produzca una sobrecarga y una pérdida de la condición ejercicio equilibrado y completo de la marcha nórdica. Olvidar la racionalidad que debe presidir nuestra práctica, puede resultar en la perdida del valor diferencial de la marcha nórdica sobre cualquier otro deporte: la salud que nos reporta.

Así que, focalizando o no, saquemos nuestros bastones del paragüero para practicar el deporte más racional, completo y equilibrado que se ha inventado. ¡Disfrutadlo!


domingo, 26 de julio de 2020

ZAPATILLAS DE MARCHA NÓRDICA


En 1984 tuve el privilegio de asistir a un curso de seis meses en EEUU. Allí fue dónde compre mis primeras zapatillas Saucony, y dónde mis pies aprendieron la diferencia entre unas zapatillas y unas buenas zapatillas … y yo comprendí que si el deporte (en aquella época corría fondo) forma parte importante de tu vida, la inversión en zapatillas está siempre justificada.

A pesar de la excelente impresión que me causaron, la suela se desgastó demasiado pronto. Recuerdo que las zapatillas venían con un resolado gratuíto si la suela no aguantaba el año, pero yo, desgraciadamente, tuve que regresar a España antes de ese plazo.

Quizá fue por eso que no volví a utilizar esta marca hasta hace cuatro años cuando, buscando unas zapatillas que tuviesen la puntera reforzada (por ahí es por donde primero se me iban en la marcha nórdica, como se ve en la foto) dí con unas Saucony Xodus ISO 2 en una tienda de deportes (nunca compréis una zapatilla que no hayáis usado antes sin haberla probado).

La experiencia fue tan positiva, que no he dejado de usarlas desde entonces, pasando el año pasado al modelo siguiente de esta línea (Xodus ISO 3), y habiendo comprado este año las ISO 10 que, según el fabricante, son la continuación de las ISO 3.

Efectivamente, tras probarlas (ahora mismo llevo un modelo en cada pie, para la prueba “in-doors” que siempre hago cuando las compro on-line, por si las zapatillas no me van y tengo que devolverlas) puedo confirmar que no noto ninguna diferencia entre ellas, a pesar de que las ISO 3 (en negro y amarillo)  ya llevan cerca de 1000 km.

A falta de confirmarlo en el campo, me atrevo a asegurar que los dos modelos tienen la misma excelente comodidad y agarre, tanto para asfalto como trail. Las suelas de los dos modelos son bastante similares, excepto en el talón, dónde la forma recogida, más agresiva para terrenos de montaña, que le daba a la ISO 3 el único “pero” por una cierta inestabilidad, ha vuelto a la línea de la ISO 2, de “pestaña” amplia, que seguramente corrige esta característica que yo, padeciendo una vieja osteocondritis disecante en el astrágalo del pie derecho, valoro positivamente. Esta pestaña trasera (se puede apreciar en la zapatilla negra de la primera foto) también favorece la rápida transición desde la toma de contacto con el talón al apoyo completo del pie, típico de la marcha nórdica.

El nuevo modelo mantiene la protección de los dedos, tan conveniente para todo terreno, el ajuste interno central, que proporciona una excelente sujeción del pie, y el conjunto de media suela interna y plantilla anatómica que completa esa sensación y añade un plus de comodidad que no es fácil encontrar en zapatillas de trail en las que la necesaria dureza y forma de la suela les da un grado de rigidez que no suelen tener las zapatillas de asfalto.

El nuevo modelo también prescinde de la prolongación del ajuste interno central (parte amarilla de la primera foto) por encima del borde superior de la zapatilla que, aunque ciertamente dificulta la penetración de piedrecitas, supone un cierto engorro a la hora de ponérselas y quitárselas. El sellado de la embocadura de la zapatilla para impedir la entrada de elementos extraños se consigue más fácil y cómodamente usando una sencilla polaina corta de tela.

La puntera parece algo menos gruesa que la de la ISO 3, pero a cambio ha mejorado su “dibujo” para conseguir un mejor agarre, lo que seguramente permitirá prolongar la tracción en el final de la fase de impulso.

El precio se mantiene en los 160€, aunque siempre se pueden encontrar en internet por la mitad, si no te importa demasiado el color, y no tienes prisa y puedes esperar a las ofertas.

En conclusión, creo que mis nuevas zapatillas tienen buena pinta, y que no me arrepentiré de continuar con las Saucony para mi práctica diaria de marcha nórdica. Seguiré utilizando las ISO 3, a las que espero hacerles como mínimo 2000 km más, alternándolas alguna vez con las nuevas ISO 10, para ir evaluando la diferencia (ya os contaré), y usando mis Assics Fuji Trabuco GRX, en las raras ocasiones en las que llueve por estos lares … aunque este verano no me puedo quejar.

Pero no olvidéis que, con estas o con las zapatillas que sean, lo importante es que saquéis los bastones del paragüero, todos los días … y no olvidéis cubriros la boca y la nariz, al menos con una braga de cuello.




miércoles, 15 de julio de 2020

MARCHA NÓRDICA. VOLVIENDO A LOS ORÍGENES


La marcha nórdica nace definitivamente a finales del siglo XX para permitir a los habitantes de los países nórdicos extender la práctica de un sano y completo deporte, el esquí de fondo, más allá de la práctica invernal, sobre nieve, tradicional de aquellas latitudes.

Un deporte tan sano y completo, barato, accesible a cualquier nivel y edad, practicable en cualquier lugar y momento, no tardó en atraer la atención de sus vecinos germanos que, inmediatamente, perfeccionaron la técnica para convertirlo en el deporte más sano y completo de cuantos se conocen.

Y ellos, los alemanes, lo trajeron a sus lugares de residencia en nuestro país, hace ya tres lustros, coincidiendo con mi primer contacto con un par de bastones, en mi práctica de senderismo que, en aquella época, preparaba la realización de un sueño largamente perseguido: la travesía del Pirineo, de costa a costa.

Mi técnica, autodidacta, con dos bastones (una verdadera rareza para los senderistas de la época, que a menudo me paraban para preguntarme qué hacía), no difería apreciablemente de la desarrollada por los alemanes para la marcha nórdica, como descubriría pocos años despúes, al hacer mi primer curso de instructor. Lo que viene a añadir otra característica a las muchas ya mencionadas: la racionalidad de este deporte.

Ya enamorado de él, con mucho tiempo libre, y ganas de emplearlo en hacer algo por los demás, y con una vocación innata hacia la enseñanza, descubrí en la marcha nórdica una oportunidad de poner a trabajar pasión y vocaciones, dedicando una parte importante de mi actividad a la difusión y promoción de este deporte.

En aquellos primeros años pensaba yo, como tantos, que esa difusión y promoción se verían impulsadas de forma importante, sobre todo entre sectores jóvenes de población, con la organización de competiciones y quedadas. Y me puse a ello con todas mis energías: hasta cuatro competiciones llegué a organizar, hasta que comprendí que la marcha nórdica es un deporte no competitivo, algo que muchos habían dicho antes y que yo había desoído.

La marcha nórdica es un deporte sano, completo, equilibrado, racional, adaptable para todos, barato, que se puede practicar en cualquier momento, entorno y época del año. Pero la marcha nórdica, para que sea todo esto, nace de la ejecución de una técnica que, sin ser complicada, exige una atención incompatible con un ambiente de competición e incluso con una actividad en grupo.

Y ello no quiere decir que la marcha nórdica sea aburrida. ¡Todo lo contrario! La atención a la técnica permite un disfrute inmediato del ejercicio que estamos realizando, sin otra distracción que su adecuación (o no) al ritmo de la música que llevemos de fondo.

Esta maldita pandemia, tan mal gestionada por unos responsables (!?) faltos de conocimientos históricos (pestes, gripe española, etc), sentido común (nunca sabremos cuántos contagios y muertes se habrían evitado tapándonos nariz y boca desde el minuto uno) y racionalidad (tampoco sabremos los efectos negativos causados por prohibir la práctica deportiva individual al aire libre) – perdonad por esta disgresión, pero me la pedía el cuerpo - … esta pandemia, como decía, también nos ha dejado alguna cosa buena. A mí, aunque renqueante, me ha permitido volver a mis orígenes con la marcha nórdica, en su más puro y gratificante estado, lejos de otras distracciones. Y si quiero competir, me apunto a una carrera por montaña …. y si quiero hacer senderismo, pues quedo con familia y amigos para disfrutar de la naturaleza, comer, charlar y hacer fotos. Pero mi práctica diaria de marcha nórdica ha vuelto a ser tan LSD (lúdica, sana y deportiva) como siempre, apoyada en mi técnica y amenizada por mi viejo MP3, dónde lo mismo suena un rock, que una cha cha cha o un pasodoble.

A mi me pasa con la marcha nórdica algo parecido a lo que le sucedía a Don León Felipe con la poesía, magistralmente expresado en aquel conocido verso:

Deshaced ese verso.
Quitadle los caireles de la rima,
el metro, la cadencia
y hasta la idea misma.
Aventad las palabras,
y si después queda algo todavía,
eso
será la poesía.


Cuando la técnica está tan asimilada que la olvidas, sin dejar por ello de perfeccionarla; cuando el ritmo está tan interiorizado que no oyes la música, sino que te lleva en volandas; cuando te olvidas de dónde estás, de la gente que tienes alrededor, incluso de tus bastones, pero … disfrutas como un enano con ellos … eso será marcha nórdica.

Sistema, poeta, sistema.
Empieza por contar las piedras,
luego contarás las estrellas.


Empieza por sacar tus bastones, todos los días ..  y aprende a disfrutar con ellos.