martes, 14 de enero de 2020

Curso de Iniciación a la Marcha Nórdica


El viernes, 31 de enero, de 09.00 a 14.00, tendremos un nuevo curso de iniciación a la marcha nórdica (el 1º de este año, 74º en total) en Cartagena, en el paseo de palmeras que hay junto al Parque de la Rosa, frente al UPPER (EuroSpar) de la prolongación de la calle Juan Fernández https://www.google.es/maps/@37.620062,-0.9925477,15.5z . Tras esta sesión, mejorarás tu forma de andar, estarás en condiciones de empezar a utilizar correcta y satisfactoriamente los bastones, y adquirirás los conocimientos teórico-prácticos necesarios para auto-perfeccionar la técnica y aumentar así sus beneficios. Aunque este curso está especialmente dedicado al grupo de senderismo de la Universidad de Mayores, está abierto a a cualquier persona que pueda asistir en esta fecha y horario. Si quieres asistir, lee, rellena, revisa y envía este formulario: https://forms.gle/5JgwrkeJdvpDHgSV6
El curso es gratuito y abierto a no socios; los niños son muy bienvenidos, acompañados de un adulto responsable; sólo necesitas traer ropa cómoda, zapatillas de deporte (aconsejable guantes finos, gorra y gafas para el sol) y dos bastones de marcha nórdica o de senderismo. Si no los tienes, el CExCartagena te los prestará para el curso. No se trata de una excursión sino de una actividad de aprendizaje práctico que, aún no siendo de gran intensidad física, no está exenta de riesgo de caídas y exige cierto esfuerzo. Si tienes alguna lesión cardíaca, o algún otro problema que pueda dificultar tu participación, consulta con tu médico antes de asistir.
Para resolver cualquier duda, contacta directamente conmigo,
José Antonio Pérez González (Piri) - 659657981 (nordicartagena@outlook.com).

martes, 7 de enero de 2020

Rutinas


La vida está construida sobre rutinas. A lo largo de los años vamos adquiriendo costumbres o hábitos de hacer las cosas que, a base de repeticiones, acaban por automatizarse, y llegamos a realizarlas sin que nuestra voluntad o nuestro esfuerzo tenga mucho que decir en su ejecución.

Cuando las consecuencias de estas rutinas son negativas, para nosotros, o para los demás, las llamamos vicios, y por su misma automatización, marginando voluntad y esfuerzo, pueden llegar a ser muy difíciles de erradicar. Creo que todos tenemos y sufrimos algunos.

Cuando las rutinas son beneficiosas para nosotros y nuestro entorno, moral o físicamente, se convierten en virtudes (bendiciones, las llamo yo) por el poco trabajo que nos suponen, sobre todo cuando las comparamos con el bien que reportan.

Las rutinas (las buenas y las malas) se empiezan a desarrollar en la edad más temprana, pero las seguimos adquiriendo y re-adaptando a lo largo de toda la vida, haciéndolo de forma más consciente a medida que cumplimos años, siendo también más conscientes con la edad de los perjuicios y beneficios que la adquisición de estas rutinas nos va a reportar.

La palabra “rutina” tiene generalmente una connotación negativa. Nuestro Diccionario define rutina como la costumbre o hábito adquirido de hacer cosas por mera práctica y de manera más o menos automática. “Por mera práctica” … parece cómo si el adquirir una rutina positiva no tuviese mérito alguno, ni reportase beneficio a quién la desarrolla, o a su entorno.

Bueno, pues yo me confieso una persona amante de mis rutinas. Me ha costado un buen esfuerzo de voluntad, trabajo y persistencia, llegar a desarrollar una serie de rutinas que considero positivas para mi vida personal, laboral, familiar y social, y me congratulo de haberlas conseguido, y de que se hayan convertido en “costumbres y hábitos adquiridos” que tantos beneficios me reportan. Porque, si lo pensamos detenidamente ¿qué es la educación sino el desarrollo de una serie de buenas rutinas?

El paciente y leal lector que haya llegado hasta este punto de mi digresión de hoy se pensará, no sin razón, que los excesos de la Navidad han afectado mi cerebro, hasta el punto de escribir todo esto en un blog dedicado al ejercicio nórdico. Y efectivamente, ha sido la Navidad, con sus excesos y “contra-rutinas”, la que me ha impelido a reflexionar sobre este asunto, al que ahora voy a tratar de dar algún sentido relacionado con el tema del blog.

Siempre me ha gustado el deporte. Recuerdo que en el instituto, y luego en la Academia, siempre he participado en deportes de equipo (balonmano y baloncesto, sobre todo), y juegos deportivos (tenis, frontón, pin-pon) pero ya desde la adolescencia comprendí el deporte como una necesidad, más que como una conveniencia, y que como tal, no podía depender de los demás para asegurarme una práctica frecuente y continuada, un rutina positiva que me produjese los beneficios psico-físicos que yo le adivinaba y que tanto necesito.

Una vez superados los estructurados tiempos de formación, en los que las rutinas venían facilitadas por un estricto horario, no me costó mucho esfuerzo integrar mis rutinas deportivas en mi nueva vida, ahora dominada por prioridades familiares y profesionales, sobre todo, porque siempre estuve convencido de que los beneficios que dichas rutinas me reportaban me hacían mejor en el plano personal, pero también en el familiar y el profesional.

Desde los 13 años, además de otros deportes de equipo y juego, sujetos a los imponderables de requerir la presencia y el ánimo de otras personas, siempre he corrido. Correr ha sido algo importante en mi vida, porque me ha proporcionado una posibilidad fácil, rápida y siempre disponible, habitualmente complementada por ejercicios de core, calentamiento y estiramiento, de mantener una forma física adecuada y saludable. Una rutina positiva que me ha proporcionado importantes dividendos y que he procurado, con mayor o menor éxito, inculcar en familia y allegados.

Suelo decir, siempre en base a mi experiencia personal, que los que hemos hecho deporte toda la vida tenemos siempre veinte años en la mente, un músculo cardíaco bastante joven, bien entrenado, pero una realidad hecha de ligamentos, tendones y reflejos que van cumpliendo un año cada 365 días. Quiero decir con esto que la vida nos va mostrando las limitaciones que nuestra mente nos disimula.

Todo el que corre habitualmente, se cae. Yo me ha caído toda la vida. Era raro el año que no tenía una caída corriendo, gracias a Dios sin mayores consecuencias y de la que me recuperaba en unas semanas, volviendo fácilmente al nivel de forma anterior.

Sin embargo, hace unos diez años, constaté que mi “regimen de caídas” corriendo había pasado de una cada dos años a dos al mes. Así mismo, diez años antes también había llegado a la dura conclusión de que mis tiempos de “marcas” habían pasado y que mis tendones cumplían años y mis recuperaciones eran más largas y nunca completas. Todo esto me hizo cambiar mi rutina deportiva hacia un deporte más seguro y respetuoso con la edad real de mis tendones y reflejos.

Y ahí es dónde apareció en mi vida la marcha nórdica. Tuve que adaptarme a la utilización de los bastones, que me llevó algún tiempo, atemperado y animado por la percepción inmediata de los beneficios que su uso proporcionaba a otras partes de mi organismo que las carreras no habían tratado muy bien (tren superior y columna). En un par de años realicé la transición completa a esta nueva rutina, que junto a los ejercicios de core, calentamiento y estiramiento, sigo practicando religiosa y cotidianamente.

La caminata y la marcha nórdica me han permitido mantener la rutina de ejercicio físico que desarrollé desde la infancia, mejorando sus beneficios en múltiples aspectos, a pesar de los años, pero, además, me ha permitido recuperar confianza en mí mismo, en mis posibilidades. Tras casi diez años sin atreverme, ahora, gracias a los bastones, he vuelto a correr, añadiendo la carrera nórdica a las dos modalidades que cito al principio del párrafo, y dándome unas posibilidades lúdicas y de diversificación de mi ejercicio físico, que antes no tenía, permiténdome adaptar el desplazamiento a las características del medio natural por el que me muevo, a mi estado psico-físico o, incluso, al ritmo de mi música.

Como veis, las rutinas no tienen por qué ser “rutinarias”. Las rutinas positivas están vivas, se adaptan a nuestras posibilidades para que podamos disfrutar al máximo de nuestra vida. Por eso no me gusta que me saquen de mis rutinas. Cuando no las puedo desarrollar siento que me falta algo, que me estoy perjudicando de alguna manera, y procuro re-adaptarlas a la nueva situación, para no perderlas.

Así que ¡vivan las rutinas! … y los bastones … o las rutinas con bastones. Si habéis conseguido meterlos en vuestras vidas, no los olvidéis en el paragüero.

jueves, 12 de diciembre de 2019

SOBRE BASTONES

Esta entrada contiene un intercambio de correos electrónicos con un lector de este blog, que publico por considerar de interés general, tras su preceptiva autorización.  En este caso, dado que Mauricio y yo estamos bastante en sintonía, a pesar de no conocernos, la publicación resulta, además, un placer.  Pero, como ya he dicho en repetidas ocasiones, no me importa publicar puntos de vista opuestos a los míos.  Creo que las diferencias de opinión, bien fundamentadas y respetuosas, siempre son positivas y enriquecedoras.  

¡Ah! y si alguien ha experimentado los bastones de que habla Mauricio y quiere darnos su opinión, estaré encantado de compartirla aquí.  Fabricantes y vendedores, por favor, absténganse.



miércoles, 11 de diciembre de 2019 15:01

Estimado amigo:

Hace tiempo que te sigo (silenciosamente) en tu blog, fundamentalmente porque aprendo, pero sobre todo porque suelo estar muy de acuerdo con tus comentarios.

Querría hacerte una consulta: ¿has probado los bastones TSL? En caso afirmativo me gustaría conocer tu opinión sobre el sistema de enganche de las dragoneras, que parece que giran 360º con lo que en caso de caída impedirían una eventual fractura del pulgar (??).
También me gustaría saber tu evaluación del sistema del crossover. A mi me cuesta creer que sea eficiente en tierra, pero ellos mantienen lo contrario.......

Muchas gracias por tu atención. Recibe un cordial saludo

Mauricio Velayos

PD.- Yo llevo siempre unos bastones plegables conmigo, para evitar que se queden en el paraguero

El jue., 12 dic. 2019 a las 8:51, José Antonio Pérez González (<piripon@hotmail.com>) escribió:

Mauricio,

tengo unos TSL, pero antiguos, sin esas modernidades de las que me hablas.  También tengo unas raquetas de nieve TSL, con muy buen resultado.  En mi limitada experiencia, los bastones de trekking normales son más que suficientes (y casi los mejores... desde luego los más seguros para tus manos en caso de caída) para practicar marcha nórdica en cualquier entorno.  Todos estos inventos no son más que intentos (comprensibles desde un punto de vista puramente mercantil) de las marcas para seguir vendiendo algo que normalmente dura toda una vida: los bastones.  Mi consejo es que no te gastes más de 30€ en unos bastones, y que los saques todos los días.  Esto es lo importante.  Lo demás, desde mi humilde punto de vista, son tonterías y pocholeo.  Gracias por seguir mi blog, y te invito a que contribuyas al mismo con tus propios puntos de vista (si me autorizas, publicaré tu consulta y mi respuesta).

Un afectuoso saludo,
José A. Pérez González
-Piri-

Jue 12/12/2019 8:40

Gracias por tu rápida respuesta. Por supuesto puedes publicar mi consulta.

Yo provengo del mundo de la carrera (hoy running), pero tengo 64 años y ya iba de lesión en lesión. Hace 4 años comencé a hacer NW, por mi cuenta, con mis bastones de senderismo y me gustó tanto que me envicié y me compré unos especificos de NW. Estaban muy bien para ir por una pista, pero cuando me movía por el monte iba mucho más seguro con mis bastones de aluminio del decathlon. Me gusta más la empuñadura y además, ante una caida o un tropezón son más seguros y no te retuercen las manos. Por eso mi hizo gracia cuando descubrí tu blog y vi que, desde hacía mucho tiempo, aconsejabas exactamente lo mismo que yo había "descubierto".

Parece que lo de los bastones TSL está pensado precisamente para impedir el retorcimiento de mano. Eso lo dicen ellos, claro (no van a decir que no sirve de nada). Por eso quería recabar la opinión de alguien que los hubiera probado y supiera si sirve de algo o es un engañabobos. Ayer mismo me dijeron que es posible comprarlos (o verlos) en una tienda de deportes del Rastro. Este fin de semana intentaré verlos a ver que me parecen. Ya te diré algo por si quieres tener el dato.

Un cordial saludo

Mauricio 

miércoles, 4 de diciembre de 2019

CURSO DE INICIACIÓN A LA MARCHA NÓRDICA EN CARTAGENA



El domingo, 15 de diciembre, de 08.30 a 13.30, tendremos un nuevo curso de iniciación a la marcha nórdica (el 8º de este año, 73º en total) en Cartagena, en una colaboración del CExCartagena con Mudos Trail y Vista Alegre Trail, en el colegio de Vista Alegre, C/. Miguel de Cervantes, s/n, C.E.I.P. Carthago.  Tras esta sesión, mejorarás tu forma de andar, estarás en condiciones de empezar a utilizar correcta y satisfactoriamente los bastones, y adquirirás los conocimientos teórico-prácticos necesarios para auto-perfeccionar la técnica y aumentar así sus beneficios.  Si quieres asistir, lee, rellena, revisa y envía este  formulario de inscripción.
El curso es gratuito y abierto a no socios; los niños son muy bienvenidos, acompañados de un adulto responsable; sólo necesitas traer ropa cómoda, zapatillas de deporte (aconsejable guantes finos, gorra y gafas para el sol) y dos bastones de marcha nórdica o de senderismo.  Si no los tienes, el CExCartagena te los prestará para el curso. No se trata de una excursión sino de una actividad de aprendizaje práctico que, aún no siendo de gran intensidad física, no está exenta de riesgo de caídas y exige cierto esfuerzo.  Si tienes alguna lesión cardíaca, o algún otro problema que pueda dificultar tu participación, consulta con tu médico antes de asistir.  Para resolver cualquier duda, contacta directamente conmigo, José Antonio Pérez González (Piri) - 659657981 (nordicartagena@outlook.com).



lunes, 2 de diciembre de 2019

REFLEXIONES “PENSIONISTAS”


Aunque el título de la entrada de hoy pueda parecer un tanto fuera de lugar en este blog, en realidad no lo está tanto si tenemos en cuenta que la mayoría de los que practicamos regularmente el noble ejercicio nórdico somos pensionistas, o aspirantes a serlo en un futuro más o menos cercano. Y es que, a pesar de los muchos y loables intentos fracasados (entre ellos los míos) de traer a este deporte practicantes por debajo de los 40, las listas de inscritos para las competiciones siguen demostrando que éstos siguen siendo “rara avis” que apenas llega a un 5% del total, estando las medias de edad por encima de los 55 años. Y eso hablando de competiciones, a las que no acuden, ni de cerca, la mayoría de los prácticantes habituales que, por la estadística de mis cursos de iniciación, y a falta de datos más generales y contrastados, se mueve también en el entorno de “pensionistas y aspirantes”.

Por otra parte, resulta más que apropiada la reflexión en este grupo humano que, desde antiguo y en las civilizaciones más variadas, ha constituido un referente de buen gobierno y consejo para la intendencia de los asuntos de la comunidad. Y es que lo mucho vivido deja un poso que, en tanto no se te va la cabeza del todo, puede suponer una fuente de buen juicio, sentido común, del que nuestra sociedad anda, desgraciadamente, tan dolorosamente falta.

Aclarados estos puntos, mis reflexiones de hoy no girarán entorno al sistema estatal de pensiones (suponiendo que algo así realmente exista), a sus probabilidades de supervivencia en el futuro más o menos próximo, ni a la preocupación que todo esto debería generar entre nuestros políticos, si realmente les preocupase solucionar problemas reales de nuestra sociedad, más allá de la redondez de su ombligo (me refiero al suyo personal y al de sus respectivos partidos). No. No gasto tiempo en reflexionar sobre asuntos que yo no puedo arreglar (por eso no estoy en política y me limito a intentar ayudar a arreglar asuntos más “a mano”). Mis reflexiones de esta entrada versan sobre asuntos mucho más mundados, tales como salud, dolores y esas cosas que ocupan el día a día de nuestro “añero” colectivo, y que nosotros bien podemos intentar arreglar, dentro de nuestros medios y capacidades, por supuesto.

Y es que, como dice mi amigo Juan, que en esto del “pensionismo” me lleva un decenio, “el día que me despierte y no me duela nada, seguro que me he muerto”. ¡Tan normal se nos hace la presencia del dolor en nuestras vidas con el paso de los años! Pero esto no tiene por qué ser necesariamente así. No lo es en mi caso, y yo soy de los que les gusta no creerse una excepción.

Diego, otro amigo pensionista que disfruta reflexionando en voz alta sobre asuntos de enjundia, que yo escucho encantado, convencido como estoy de su buen juicio y lógica, dice que el ser humano está “calculado” para una vida media de 40 años, y que solo los avances tecnológicos, de producción y procesamiento de alimentos, médicos y farmacológicos, han conseguido aumentar la esperanza de vida por encima de los 80 años. Cuando surge el tema de la contaminación y el de la sobre utilización de productos químicos y tecnología, el siempre dice “si en los últimos cien años hemos doblado la esperanza de vida ¡será que no estamos haciendo las cosas tan mal!” Yo ya he pasado 25 años de los 40 para los que, según Diego, me diseñaron y, mirando a mi alrededor, me sorprende ver los problemas de salud de la gente de mi edad o, mejor dicho, me sorprende que yo no tenga todos esos dolores que a ellos torturan. Y pienso yo “¿Será por mis dos horitas diarias de ejercicio nórdico?” Oye, pues igual sí … porque en casi todo lo demás, mi vida es bastante parecida a la suya.

Pero sigo mirando a mi alrededor. Luis y Faustino son dos compañeros de correrías montaraces que me llevan 15 años en “pensionismo”, caminatas … y salud. Los dos han sido de los primeros alumnos de mis cursos de iniciación a la marcha nórdica y me los suelo encontrar en el monte, en mis salidas diarias, y siempre que les pregunto cómo les va, me contestan lo mismo: “aquí, envejeciendo lo más dignamente posible”, mientras siguen su marcha. ¡Cuánta sabiduría! Ellos lo han entendido perfectamente. Estaremos aquí hasta que Dios quiera, y cómo Dios quiera, pero la máxima de “a Dios rogando y con el mazo dando” es totalmente cierta y de necesaria aplicación si queremos, como Luis y Faustino, envejecer dignamente y minimizando tanto como sea posible nuestra dosis de dolores y pérdida de movilidad articular, propia de la edad.

Mi contribución “reflexiva” a todas estas de mis amigos es en realidad una consecuencia de todas ellas: “lo que hoy no muevas por molestias o pereza, seguramente mañana no lo podrás mover, aunque quieras, y además te dolerá”.

El ejercicio nórdico pone en movimiento la mayoría de articulaciones y grupos musculares de nuestro organismo, en una sincronía completa y equilibrada, contribuyendo a mantener nuestro cuerpo y nuestro cerebro tonificados y oxigenados. Un buen calentamiento antes del ejercicio, y unos buenos estiramientos tras el mismo, incidiendo más en las zonas en las que percibamos alguna molestia, por tenue que sea, serán el complemento ideal para obtener los mejores resultados. Si a todo eso añadimos una vida sin demasiados excesos y una alimentación sana y variada, siempre será lo que Dios quiera, … pero nosotros habremos puesto de nuestra parte todo lo posible.

Así que, ya sabes, aplícate el cuento, saca los bastones del paragüero y tírate a la calle, a gastar zapatillas, con buena músiquita. Todo lo que gastes en zapatillas, lo ahorrarás en médicos, medicinas … y dolores.

viernes, 29 de noviembre de 2019

XIII CARTAGENA TRAIL

Excelente jornada de nordic fitness en la promo de la XIII CT Trail, el pasado domingo.  Un año más, el Centro Excursionista de Cartagena se vuelca en la organización de esta "carrera con vistas al mar" en el último domingo de noviembre incluyendo, además de la maratón de montaña, que este año ha sido campeonato de la Comunidad por equipos, una promo de 18km y 800m de desnivel de subida, muy adecuada para la práctica del ejercicio nórdico. Los pocos que hicimos la prueba aprovechando los beneficios de bastones y técnica completamos el recorrido alrededor de las tres horas, disfrutando de un día precioso, con vistas extraordinarias y sin la presión de cronómetros, árbitros ni reglamentos. Como siempre, magnífica organización en la que el CExCartagena hace gala de su increíble equipo humano, entregado por la causa del deporte, de Cartagena y del medio ambiente. Una verdadera gozada.

jueves, 14 de noviembre de 2019

EJERCICIO NÓRDICO (NORDIC FITNESS)



Años atrás, llamábamos danone a cualquier yogur y coca-cola a todos los refrescos de cola. Con el tiempo aprendimos que yogur y cola son genéricos, mientras que Danone y Coca-Cola son nombres específicos para yogures y colas concretos. Es lo que tienen las novedades, que muchas veces mal nombramos las cosas, creando una cierta confusión que normalmente se va aclarando con el tiempo.

Hace tan solo 20 años (que como dice el tango, no es nada), en España no habíamos oído hablar de la marcha nórdica. Hoy, no me atrevo a decir cuántos practicantes de este deporte hay, pero seguro que la mayoría de los españoles ya han oído hablar de él. Sin embargo, seguimos utilizando el genérico “marcha nórdica” para referirnos a una práctica muy concreta, que no siempre coincide con lo que la expresión significa en español y que, por tanto, puede generar confusión o discusión.

Todos parecemos estar de acuerdo en que la denominada “marcha nórdica” proviene del esquí de fondo, la disciplina más popular del esquí nórdico, del que toma su nombre, caracterizado por la utilización de bastones para apoyar el desplazamiento en la nieve sobre esquíes. Sin embargo, a partir de este punto, se genera toda una familia de prácticas deportivas que, partiendo de un mismo origen, son totalmente diferentes en su desarrollo.

En aras de un mejor entendimiento general de todos, y de todo esto, yo propondría la organización y definiciones siguientes:
  • ejercicio nórdico
    • sin desplazamiento (en cinta sin fin)
    • con desplazamiento
      • con deslizamiento
        • esquí nórdico
        • rollerski
      • sin deslizamiento
        • caminata nórdica
        • marcha nórdica
        • carrera nórdica

Ejercicio nórdico. Se llama ejercicio nórdico cualquier actividad en la que nos impulsamos con los cuatro miembros, con la ayuda de dos bastones, utilizando las técnicas alternativa y simultánea del esquí de fondo. Esta actividad se puede practicar sin desplazamiento, en un gimnasio, sobre cinta sin fin, o al aire libre, con deplazamiento del cuerpo del practicante. En cualquiera de sus versiones, este tipo de ejercicio se caracteriza por poner en movimiento un gran número de músculos y articulaciones, no igualado por ningún otro deporte conocido, de forma coordinada y equilibrada, con una intensidad regulable, minimizando de forma importante el número de lesiones posibles.

Esquí nórdico. El esquí nórdico engloba una familia de deportes de nieve con esquíes en cuya práctica no se fija a los mismo el talón de la bota, a diferencia del esquí alpino. Toma su nombre de los países nórdicos dónde, por razones obvias, comenzó y se desarrolló su práctica. De los cinco deportes que incluye esta familia, el esquí de fondo es el más popular y el que comunmente se conoce como esquí nórdico.

Rollerski. El skiroll o rollerski es una disciplina similar al esquí de fondo, nacida en su origen como sistema de entrenamiento para los esquiadores de fondo, para entrenarse durante el verano, estación en la que suele practicarse sobre cualquier carretera asfaltada. Las botas se fijan sobre dos tablas de forma rectangular de madera ligera o de fibra de vidrio-carbono de entre 53 y 70 cm a cuyos extremos se colocan ruedas con cobertura de goma o material plástico montadas sobre cojinetes de bolas.

Caminata nórdica. Consiste en andar de forma natural y completa, con la ayuda de dos bastones utilizados con una técnica que nos permita obtener los máximos beneficios de su uso. La utilización de los bastones no cambia los movimientos naturales del cuerpo en la caminata, pero la técnica con que los movemos nos proporciona los máximos beneficios en el plano físico y en el del desplazamiento que nos proponemos realizar. La caminata nórdica es un excelente deporte en sí misma, en su práctica habitual, y no se debe confundir con el senderismo, el montañismo o las carreras por montaña, aunque la técnica de utilización de los bastones de aquel deporte es una inestimable herramienta para la práctica de cualquiera de estas otras actividades deportivas. Una variedad de esta modalidad, la caminata nórdica con raquetas de nieve, es también una oportunidad excelente de practicar un deporte sano y sencillo disfrutando de la montaña invernal.

Marcha nórdica. Consiste en marchar con la ayuda de dos bastones utilizados con una técnica que nos permita obtener los máximos beneficios de su uso. La diferencia entre la marcha y la caminata está en la posición del centro de gravedad con respecto a la base de sustentación del practicante. Mientras que en la caminata dicho centro de gravedad va siempre retrasado sobre dicha base de sustentación, en la marcha va siempre adelantado, de manera que en una parada brusca, la inercia del marchador le haría caer al suelo. La diferencia entre una modalidad y otra se reconoce fácilmente viendo una competición de marcha atlética. Tanto en una modalidad como en la otra, siempre debe haber al menos un pie y un bastón en contacto con el suelo.

El reglamento actual de competiciones de “marcha nórdica” debería, en puridad, llamarse de caminata nórdica. Durante sus primeras versiones incluso se señalaba la marcha atlética como una falta grave a sancionar y tengo la impresión, a la vista de la forma de desplazarse los competidores, de que los árbitros siguen “castigando” a quienes hacen marcha nórdica en lugar de caminata, lamentablemente prestando mucha menos atención a la frecuente mala técnica de utilización de los bastones.

Carrera nórdica. Consiste en correr con la ayuda de dos bastones utilizados con una técnica que nos permita obtener los máximos beneficios de su uso. La marcha y la caminata se diferencian de la carrera en que ésta tiene un tiempo de vuelo o suspensión entre el impulso final de un pie y la toma de contacto con el suelo del otro. Durante ese tiempo, los dos pies y los dos bastones pueden estar en el aire. Sin embargo, en bajadas prolongadas con pendientes por encima del 10%, la utilización de técnicas alternativas disociadas entre pies y bastones puede permitir que siempre haya al menos un bastón apoyado, aportando así un mayor grado de seguridad al corredor. La carrera, como es lógico, no está permitida en las competiciones de “marcha nórdica”.

Tanto la marcha nórdica como la carrera nórdica gozan de casi todas las ventajas enumeradas en la caminata nórdica como consecuencia de la utilización de una buena técnica en el manejo de los bastones, si bien la carrera resulta más estresante y peligrosa (y por tanto, menos aconsejable) a medida que cumplimos años y perdemos reflejos. Sin embargo, la combinación de las tres modalidades en cada práctica proporciona un plus en la componente lúdica que siempre debe presidir nuestro ejercicio habitual.

Pero lo importante no es cómo se llame lo que hacemos, sino que disfrutemos con ello, que no nos hagamos daño y que ejercitemos todo nuestro cuerpo (LSD). Así no nos faltarán ganas de sacar los bastones del paragüero todos los días.



lunes, 28 de octubre de 2019

CURSO DE INICIACIÓN A LA MARCHA NÓRDICA


El domingo, 10 de noviembre, de 08.30 a 13.30, tendremos un nuevo curso de iniciación a la marcha nórdica (el 7º de este año, 72º en total) en Cartagena, en el paseo de palmeras que hay junto al Parque de la Rosa, frente al UPPER (EuroSpar) de la prolongación de la calle Juan Fernández https://www.google.es/maps/@37.620062,-0.9925477,15.5z . Tras esta sesión, mejorarás tu forma de andar, estarás en condiciones de empezar a utilizar correcta y satisfactoriamente los bastones, y adquirirás los conocimientos teórico-prácticos necesarios para auto-perfeccionar la técnica y aumentar así sus beneficios. Si quieres asistir, lee, rellena, revisa y envía este formulario: https://forms.gle/wLLCKvXJ9dGNLN8Q6
El curso es gratuito y abierto a no socios; los niños son muy bienvenidos, acompañados de un adulto responsable; sólo necesitas traer ropa cómoda, zapatillas de deporte (aconsejable guantes finos, gorra y gafas para el sol) y dos bastones de marcha nórdica o de senderismo. Si no los tienes, el CExCartagena te los prestará para el curso. No se trata de una excursión sino de una actividad de aprendizaje práctico que, aún no siendo de gran intensidad física, no está exenta de riesgo de caídas y exige cierto esfuerzo. Si tienes alguna lesión cardíaca, o algún otro problema que pueda dificultar tu participación, consulta con tu médico antes de asistir.
Para resolver cualquier duda, contacta directamente conmigo,
José Antonio Pérez González (Piri) - 659657981 (nordicartagena@outlook.com).

martes, 22 de octubre de 2019

MARCHA NÓRDICA: SALUD CON BASTONES


Aunque mi descubrimiento de los bastones como complemento de mis piernas para andar se había producido bastantes años antes, fue en el 2012 cuando me convencí de la certeza del título de la entrada de hoy, cuando la frecuencia de caídas en mi deporte base de toda la vida, correr, seguramente motivada por la pérdida de reflejos con la edad, me llevó a la práctica exclusiva de la marcha nórdica como deporte único habitual.

Desde hace siete años, que practico de forma cotidiana este extraordinario deporte en exclusiva, mi salud ha mejorado sensiblemente, alcanzando cotas sin parangón en toda mi vida.

Por un lado, la adición de bastones a mi desplazamiento, ya sea caminando, marchando o corriendo, me ha proporcionado un plus de soporte y equilibrio, seguridad en definitiva, que la pérdida de reflejos que indefectiblemente viene con la edad, me había ido mermando. Esto, como apuntaba al comenzar esta reflexión, me ha ayudado a prevenir lesiones por caídas, provocadas por torceduras, tropiezos y resbalones, que se iban haciendo cada vez más frecuentes y peligrosas, a la par que iban siendo cada vez que más difíciles de recuperar.

La edad no solo va alargando el tiempo de recuperación de las lesiones, sino que, además, los períodos de inactividad forzosa que éstas nos imponen afectan seriamente a nuestro estado físico, a nuestra movilidad articular y a nuestro estado de forma, a nuestra capacidad de seguir disfrutando de una buena calidad de vida. Resulta así de la mayor importancia, ir adoptando formas de ejercicio que, como la marcha nórdica, minimicen el riesgo de lesiones.

Pero las lesiones no solo son fruto de “accidentes”, como los mencionados hasta ahora. Hay otras lesiones que se producen por malas prácticas en la repetición continua de un gesto deportivo desequilibrado, o por estrés en la intensidad del ejercicio o en su duración.

La edad, con la disminución de cargas laborales y familiares, y la lógica mayor preocupación por la salud (valoramos las cosas a medida que las vamos perdiendo), nos suele llevar a un incremento de la práctica deportiva que puede llegar a ser excesiva, enfermiza y adictiva, lo que muchas veces, unido a un escaso acondicionamiento de base debido a la inactividad en etapas anteriores de nuestra vida, suelen desembocar en este tipo de lesiones, y otras peores de tipo cardíaco.

Aquí también, la marcha nórdica, siendo un deporte completo (se mueven todas las partes del cuerpo), equilibrado (no se concentra en ninguna parte en exclusiva), adaptable (no exige una forma física o intensidad especial) y racional (excluye todo tipo de acciones antinaturales, peligrosas o dañinas), y una actividad en la que podemos detectar y corregir el daño antes de que se produzca, cuando a penas es una molestia, (ver El Lento desarrollo de las lesiones en la marcha nórdica en este blog) es un también seguro contra este tipo de lesiones por estrés.

Como he dicho el múltiples ocasiones, por todo lo anterior, la marcha nórdica es el deporte de la salud, proporcionada por todo lo apuntado y por el desarrollo de una buena técnica en la utilización de los bastones. Una técnica que nos permita obtener el máximo beneficio de su uso, tanto para la realización del ejercicio más sano, como para conseguir un desplazamiento más eficaz.

En la práctica habitual de la marcha nórdica no debe haber lesiones, ni de tipo accidental ni de estrés. Sin embargo, para que esto suceda, esa práctica habitual está condicionada a que se realice siempre a la luz del sentido común. Si prescindimos del mismo, e intentamos hacer marcha nórdica en un entorno competitivo, estresante, o desafiando los límites de nuestro estado físico, sí que nos podemos lesionar.

La primera vez que tuve conciencia de esto fue hace ahora dos años. Por aquel entonces yo todavía creía que las competiciones podían atraer gente joven a este deporte, algo que la realidad no ha confirmado, y dado mi afán por promover su práctica entre este sector, me empeñaba en organizar este tipo de eventos, y de participar en cuántos podía a fin de conseguir la necesaria experiencia. Y fue en mi participación en el primer campeonato de la Región de Murcia, dónde solo el mencionado lento progreso de las lesiones en este deporte, una cierta ventaja sen los últimos kilómetros obre mis perseguidores, y un resto de sentido común, evitó que llegase ha causarme una seria lesión muscular. Todavía me produce escalofríos pensar en las consecuencias de lo que me pude ocasionar.

Desde entonces dejé de competir y, tras algún compromiso inevitable, dejé también de participar en competiciones. Son dos cosas distintas, pero, dados los restos de irracionalidad que todavía persisten en el ser humano, algo bastante difícil de separar. Cuando participamos en una competición, no es fácil mantener la cabeza fría para no incurrir en excesos, con las ya citadas consecuencias.

Por otra parte, como amante y observador de este deporte, he constatado con tristeza que el afán competitivo lleva a un continua falseo de la técnica, tan necesaria para el logro de esa salud que es la seña de identidad de la marcha nórdica, en aras de una mayor velocidad, de llegar antes que los demás, o de hacer mejor tiempo que en ocasiones anteriores. Este falseo, apoyado por un reglamento de competiciones defectuoso, por la dificultad de comprobar a simple vista el uso activo de los bastones, y por la falta de preparación y experiencia de los árbitros, creo que hace un daño extraordinario a esta, por otro lado maravillosa, práctica deportiva.

Y es por todo eso que ahora estoy abiertamente en contra de las competiciones en la marcha nórdica, por que estoy convencido de que dañan la esencia técnica y saludable de este deporte, y de que pueden resultar perniciosas para la mayoría de los competidores, cuya media de edad sigue estando por encima de los cincuenta años.

Pero como siempre digo, esa media precisamente nos sitúa sobre la edad mínima para tener el sentido común suficiente para dejar a juicio de cada quién el decidir lo que hacer con su vida y su salud, y participar o no en competiciones y pruebas de resistencia de nuestra capacidad orgánica.

Mientras tanto, mi consejo es que no dejéis de practicar este extraordinario y sano deporte sacando vuestros bastones del paragüero todos los días que podáis.