lunes, 18 de abril de 2022

Marcha Nórdica Psicosomática

 


Es difícil disociar las actividades físicas de las que se desarrollan en nuestra mente. En trabajos anteriores incluidos en este blog he tratado sobre los efectos positivos del ejercicio físico sobre el cerebro ttp://nordicartagena.blogspot.com/search?q=cerebro. Sin embargo echaba en falta uno centrado sobre el doble sentido de esta relación.

Y la marcha nórdica, de nuevo, quizá sea el deporte en el que la interactuación entre cuerpo y mente se pone de manifiesto en más y mejores formas, siempre en pos de una mejora mutua de los beneficios logrados en esta colaboración. Hoy vamos a reflexionar sobre este asunto centrándonos en los aspectos clave siguientes.

Actitud. La disposición de ánimo previa al comienzo de la actividad física es fundamental para que esta sea plenamente satisfactoria, tanto en su ejecución como en sus resultados. Un buen calentamiento nos prepara y predispone para todo ello. La correcta colocación y ajuste del equipo, también contribuirá, evitando molestias posteriores. Finalmente, la postura correcta, alejada de vicios adquiridos en nuestra vida cotidiana, va a ser la base de partida para una buena práctica, de la obtengamos máximos beneficios, y el vehículo sobre el que se desarrollará nuestra sesión de entrenamiento o mantenimiento. Casi siempre, los diez primeros pasos de cada día van a marcar la diferencia de una buena sintonía psicosomática durante nuestra práctica.

Mindfulness. Conciencia, concentración o atención plena en lo que estamos haciendo. Nos centramos en hacer una buena técnica: buena coordinación de miembros superiores e inferiores, trabajo activo del pie, amplia oscilación de brazos, sujetar fuerte para clavar, contra-rotación de hombros y caderas. Huir de distracciones: no competir con otros, no ir pendientes de pulsómetros o relojes. El control pausado de la respiración nos ayuda a centrarnos en nuestra actividad, al tiempo que nos relaja.

Monitorización. Los sentidos, pendientes de nuestro entorno, nos permiten disfrutar del mismo, y prevenir obstáculos, adaptando el paso al terreno y evitando el tráfico peligroso de personas y vehículos. La relajación nos permite observar y sentir nuestro cuerpo para poder reaccionar a cualquier aviso de molestia o cansancio, modificando ritmos o cargas para prevenir lesiones o agotamiento.

Disfrutar, diversificar, dulcificar. Esta triple “D”, que yo centro sobre la música que voy escuchando durante la práctica, me permite, gracias a los cambios de ritmo de cada nueva canción, la realización de un ejercicio variado en su intensidad, pero siempre susceptible de ser pausado, de acuerdo con las exigencias del terreno y el estado de mi cuerpo, para disfrutar del ejercicio y proporcionar al mismo tiempo una potente herramienta de entrenamiento orgánico, tanto aeróbico como anaeróbico (cardio).

La marcha nórdica es un vehículo inigualable para realizar un ejercicio completo, equilibrado y adaptable a cualquier momento y situación. Frecuentemente alabamos los beneficios físicos que se siguen de su práctica habitual, pero muchas veces olvidamos la conexión mental que activamos cuando la realizamos. En los párrafos anteriores nos hemos fijado en el sentido mente-cuerpo de esta conexión, pero esto funciona también en el sentido inverso, ya que nuestra práctica deportiva incrementa el riego y la actividad cerebral que, con los estiramientos tras el ejercicio, y la ducha/masaje relajante, cuadra una perfecta sesión que termina de convencernos de lo completo y perfecto que es este deporte. Sólo hay que sacar los bastones del paragüero para comprobarlo.


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