martes, 17 de marzo de 2020

MI VISIÓN DE LA MARCHA NÓRDICA (V). MI PRÁCTICA HABITUAL DE MARCHA NÓRDICA


8 – MI PRÁCTICA HABITUAL DE MARCHA NÓRDICA

Al hablar del valor diferencial de la marcha nórdica, esto es, de su retorno en salud para quién la practica con buena técnica y sentido común, hablaba, naturalmente, de un practicante habitual.

Una pregunta recurrente al final de mis cursos de iniciación es: ¿Cuántas veces por semana tengo que hacer marcha nórdica? ¿Qué duración han de tener las sesiones? Siempre respondo lo mismo: Todas las veces que podáis, y tanto tiempo como podáis.

La vida de cada persona tiene una serie de prioridades que van variando con los años y los momentos de cada una. Cuando descubrimos algo que es bueno para nosotros tenemos que encajarlo en ese cuadro de prioridades, en el lugar que podamos y consideremos adecuado. Yo, hoy, jubilado, sin grandes obligaciones familiares, puedo dedicar un par de horas diarias a mi actividad física, que es la que voy a describir a continuación. Otras personas con menos tiempo, podrán sacar media hora cada dos días, o lo que buenamente les sea posible, pero lo importante es crear una rutina de práctica habitual y afianzarla en nuestra nueva vida. La marcha nórdica sólo da resultados si se practica de forma habitual. Parece una perogrullada, pero hay gente que no lo “pilla”.

Antes de cada sesión de ejercicio, es absolutamente aconsejable hacer un calentamiento que ponga nuestro cuerpo en condiciones de realizar el esfuerzo que le vamos a exigir sin peligro de lesionarse. Se trata de movilizar y calentar de forma progresiva los músculos y articulaciones que vamos a trabajar. En el caso de la marcha nórdica, siendo un ejercicio tan completo, el calentamiento debe implicar la totalidad de nuestros músculos y articulaciones, por lo que, además, el calentamiento puede presentar una buena ocasión de fortalecer aquellas partes que consideramos más “débiles” en nuestro organismo.

Yo realizo mi rutina de calentamiento de abajo a arriba, comenzando con circunvoluciones del pie, apoyado y cargado sobre el metatarso. Todos los ejercicios los repito unas 20 veces en cada sentido de giro, excepto en aquellas articulaciones que quiero fortalecer, en las que aumento el número de repeticiones con tal fin.

Ya calientes los tobillos, hago lo propio con las rodillas, y después con las caderas, pasando a continuación al tronco, que caliento con series de torsiones y flexiones laterales, todas con lanzamiento de brazo, para dar más intensidad al calentamiento.

Centro a continuación el calentamiento en los hombros, mediante lanzamiento alternativo de brazos arriba, pasando por el frente, y circunvoluciones de brazos. Los hombros son, sin duda, la articulación más compleja de nuestro organismo, y fuente de múltiples disgustos si no se les presta la atención que requieren. Cumple, por tanto, poner especial interés en estas articulaciones, que tanto trabajan en una marcha nórdica ejecutada con buena técnica.

Los codos son otras articulaciones que normalmente descuidamos en la vida ordinaria y que, con la práctica de la marcha nórdica, trabajamos por encima de lo que solemos demandar de ellos. Yo caliento los míos imaginando que tengo una rueda en cada uno de mis costados, que agarro con cada mano y hago girar, adelante y atrás.

Tras lentas circunvoluciones de cuello y cabeza, suelo acabar mi calentamiento con un ejercicio de movilidad articular y fortalecimiento de mis caderas. Apoyando mis manos sobre un paramento vertical, lanzo la pierna, balanceándola a izquierda y derecha, hasta alcanzar la máxima altura exterior posible.

En el enlace https://www.bubok.es/libros/227505/Andar-Sano tengo publicado desde tiempo ha un folleto que incluye casi todos estos y otros ejercicios de calentamiento, explicados en mayor detalle y con figuras, para facilitar su comprensión y ejecución. Te lo puedes bajar gratuitamente.

Tras el calentamiento, salgo de casa con mi MP3 y mis bastones, listo para mi práctica habitual. Y lo primero que hago es elegir un recorrido. Yo normalmente, hago entre 10 y 15 km en cada práctica, en un recorrido en el que salgo, por el camino más corto hacia la montaña, completando aproximadamente la mitad sobre asfalto (con conteras de goma) y la mitad sobre pistas y caminos, con desnivel ligero (menos del 10%). Cuando el viento arrecia o hay problemas de excesivo polen o procesionarias en este recorrido (soy alérgico a todo esto), me voy a la pista de atletismo, dónde hago de 8 a 10 km (más 2 de ida y otros tantos de vuelta). La tercera alternativa es una “Milla Verde”, antigua vía de ferrocarril, acondicionada, cerca de casa, que utilizo principalmente cuando hay riesgo de lluvia intensa y quiero disponer de un rápido refugio en caso de necesidad.

En todos estos recorridos, que siempre hago con mi música en mis auriculares, suelo combinar tramos de caminata nórdica (en los que intento perfeccionar mi técnica), con otros de marcha nórdica (la mayoría) y algunos de carrera nórdica, por aquello de no perder la costumbre. A veces, la elección de una u otra forma de deporte nórdico depende de la canción que suene, es decir, del ritmo (entre 110 y 130 pasos por minuto -ppm-, caminata, de 140 a 150, marcha, y por encima de las 150 ppm, carrera). Cuando voy a la pista, a veces combino las tres opciones en series sucesivas de 1000 m. En fin, se trata de hacer que mi práctica sea entretenida (lúdica), al tiempo que sana y deportiva (LSD).

En terreno de montaña, la técnica se adapta al entorno. La dificultad del terreno añade peligros a nuestra práctica que, por tanto, debe adaptarse para prevenirlos. La seguridad (apoyo y equilibrio) pasa a tener una prioridad e importancia mayor que en nuestra práctica por terrenos normales, relegando la progresión a un puesto acorde con lo que el sentido común nos indica y las características del terreno nos permiten. En el enlace que se incluye a  continuación   http://nordicartagena.blogspot.com/2019/10/nordicartagena-2019-3-tecnica-con.html , y otras entradas anteriores de mi blog, reflexiono con más detenimiento sobre aspectos específicos de la marcha nórdica en montaña.

Durante mi practica procuro permanecer atento a lo que hago (en el enlace siguiente hablo más en profundidad de esto http://nordicartagena.blogspot.com/2019/06/mindfulness-y-marcha-nordica.html ) y voy repasando puntos que me ayudan a mejorar mi propiocepción, a ser más consciente de lo que realmente hago. Así, por ejemplo, observo si realizo un trabajo activo y completo con pies y bastones, si agarro fuerte para clavar, si empujo hasta el final de la oscilación de mis brazos atrás, si llevo sueltos hombros y caderas, si mi postura es suficientemente erguida, si me veo los codos por delante de mi cuerpo a cada paso, si mis manos desaparecen de mi campo de visión por detrás de las caderas, … pero hago todo esto sin agobios, como una agradable liturgia, ya que al mismo tiempo procuro disfrutar del entorno, de la música, y de que todo eso suceda (que fluya) en armonía. Y creo que lo consigo, porque disfruto como un enano.

Y cuando vuelvo a casa, bien contento y sudado, nunca olvido mis estiramientos. Se trata de que todas nuestras articulaciones, ahora bien calientes y trabajadas, no pierdan (o al menos, que no pierdan mucha) movilidad articular con el paso de los años. Aunque procuro estirar todo mi cuerpo, doy especial importancia a hombros y codos, por los motivos que antes he mencionado. En el folleto que he citado para el calentamiento, también incluyo ejercicios de estiramiento, pero vuestra propia imaginación puede daros muchos más. Tan sólo una precisión: los estiramientos no son para hacernos daño; debemos conseguir la máxima elongación de músculos, tendones y ligamentos, y mantenerla durante unos 20 segundos (yo cuento hasta 30), sin rebotes ni insistencias, y volver lentamente a la situación de reposo.

Pues ya sólo me queda la ducha para completar mi práctica habitual. Pero la ducha también forma parte de mi ritual, ya que no sólo tiene una finalidad higiénica para mí, sino que también la aprovecho para masajear, enjabonando a fondo, aquellas articulaciones que más han trabajado durante mi práctica. Un masaje con una crema hidratante o relajante, puede ser un complemento ideal si todavía nos sentimos cargados tras la ducha.

Próxima entrega MI VISIÓN DE LA MARCHA NÓRDICA (VI). LAS LESIONES DE LA MARCHA NÓRDICA


jueves, 12 de marzo de 2020

MI VISIÓN DE LA MARCHA NÓRDICA (IV). APRENDIZAJE DE LA MARCHA NÓRDICA


7 - APRENDIZAJE DE LA MARCHA NÓRDICA

Si bien la técnica de la marcha nórdica es racional y sencilla, y por tanto accesible a cualquier practicante que con paciencia y sentido común le dedique el tiempo necesario, no es menos cierto que un buen curso de iniciación puede ahorrarle tiempo y esfuerzo en su avance hacia el desarrollo de una buena técnica.

Este apartado es un breve resumen de la metodología que utilizo en mis cursos de iniciación, desarrollada a lo largo de estos 15 años, 75 cursos y más de 2500 alumnos, y la incluyo aquí como un repaso para los que ya han asistido a alguno de ellos, y como ayuda para aquellos que, a pesar de lo que recomiendo en el párrafo anterior, no puedan o no quieran asistir a un curso de iniciación.

Antes de entrar en materia, tengo que recordar que el Centro Excursionista de Cartagena (CexCartagena) organiza sobre una decena de cursos de iniciación cada año, gratuitos y prestando bastones a los que no los tengan, con la única finalidad de promocionar la difusión y práctica de este sano deporte. Estos cursos se anuncian una o dos semanas antes de su realización en el blog del CExCartagena https://cexcartagena.wordpress.com/ y en este mismo que estás leyendo.

Finalmente, dado que la pura descripción escrita de este aprendizaje puede resultar en algún momento farragosa para el lector, le recomiendo que tenga en todo momento presente el GIF de “Jaimito Nordimarchador” que hay al comienzo de mi blog http://nordicartagena.blogspot.com/ . Este buen amigo nos puede ayudar bastante a comprender lo que trato de explicar a continuación.

"La caminata nórdica consiste en andar de forma natural y completa, utilizando dos bastones con una técnica que nos permita obtener el máximo beneficio de su uso."

Traigo aquí de nuevo mi definición de marcha (como dije, para el aprendizaje utilizaremos la caminata, más sencilla y asequible) nórdica, porque sobre esta definición se basa mi método de aprendizaje. Por ello, lo primero que haremos será repasar y practicar, sin bastones, las fases del “andar de forma natural y completa” explicadas en el apartado correspondiente de la definición (entrada II de esta serie), incluyendo el braceo amplio desde los hombros, cuidando en todo momento el mantener una postura erguida, sin mirar al suelo, observando cómo al aumentar la amplitud del paso (zancada) aumenta también la amplitud del braceo. Hacer unos kilómetros observando todo esto facilitará mucho los pasos siguientes.

A continuación llega el momento de introducir en el "andar de forma natural y completa", con su braceo largo y coordinado con las piernas opuestas, unos elementos nuevos: Los bastones. Lo haremos progresivamente, de forma que en ningún momento, por la incorporación de los bastones a nuestra marcha, perdamos la citada naturalidad.
  1. Empezaremos por bracear con los bastones arrastrando, como si no los llevásemos, aprovechando que los fiadores o dragoneras nos permiten llevarlos siempre unidos las manos abiertas, sin perder los bastones y sin variar la naturalidad del braceo. ¡Atención a no tropezar con los bastones que, al ir sueltos, en esta fase pueden rebotar en algún obstáculo del terreno y hacernos tropezar!
  2. Poco a poco, iremos sujetando ligeramente (acariciando) las empuñaduras de los bastones, que siguen arrastrando, pero ya controlados suavemente con todos los dedos de cada mano, para evitar que, al ir aumentando la amplitud del paso y con él la del braceo, los bastones se puedan cruzar en nuestro camino haciendo que tropecemos.
  3. Finalmente, completaremos esta secuencia de adaptación sujetando completamente los bastones que, con una inclinación similar a la que tenían cuando los arrastrábamos, ya sólo entrarán en contacto con el suelo al final de la fase de recuperación (cuando el brazo está en el extremo más adelantado de la oscilación), al tiempo que toma contacto con el suelo el talón de pie contrario, para clavarse y permanecer allí durante toda la fase activa de tracción y empuje sobre el bastón, coincidente con la de trabajo activo del pie contrario.
Es aconsejable mantener esta rutina de arrastre inicial durante los primeros días de iniciación, para asegurar una correcta incorporación de los bastones en nuestro andar natural. Si en algún momento del proceso observamos que hacemos algo extraño (que el brazo no va con el pie contrario, por ejemplo), volveremos al paso 1 anterior, las veces que sean necesarias.

El paso siguiente consiste en agarrar fuertemente la empuñadura al final de la fase de recuperación del bastón, para clavarlo con firmeza y decisión en el suelo. El bastón así agarrado, con toda la mano, formará un ángulo recto con el antebrazo, por lo que, cuidando que el braceo se mantenga “largo”, desde el hombro, el bastón se clavará aproximadamente a la altura de la vertical del centro de gravedad de nuestro cuerpo.

La fuerza F ejercida a la largo del bastón inclinado, tanto empujando desde la empuñadura como tirando desde el fiador, se descompone en una fuerza vertical V, que proporciona apoyo y equilibrio, y una fuerza horizontal H, que contribuye al desplazamiento del nordimarchador, apoyando el esfuerzo de la pierna de impulso.

¡Ojo con la tendencia a bracear sólo desde el codo en cuanto cogemos los bastones! Es un defecto bastante común, que os puede limitar enormemente vuestras posibilidades de progresar en la técnica, ya que la amplitud en el braceo también va a condicionar la amplitud del paso. Una buena norma para comprobar que llevamos un buen braceo es que nos veamos el codo a cada paso por delante del torso (dentro de nuestro campo de visión periférica, sin dejar de mirar al frente).

Ya estamos practicando marcha nórdica, con una técnica básica incompleta, puesto que sólo braceamos por delante de la cadera. Se trata ahora de completar la oscilación del brazo por detrás de la cadera, pero esto no lo lograremos mientras sigamos agarrados a la empuñadura. Es decir, que tendremos que pasar del agarre fuerte para clavar, empujando a lo largo del bastón sobre la empuñadura, a aflojar dicho agarre al tiempo que pasamos a tirar (primero) del fiador y a empujar (después) sobre él, soltando totalmente la empuñadura, hasta completar la oscilación del brazo por detrás de la cadera.

Esto es más fácil de decir que de hacer, pero es la clave de la evolución hacia una técnica completa, y hacia las más altas cotas de salud y eficacia en nuestro desplazamiento. Para el cerebro no es fácil coordinar la oscilación de los brazos, con la transición del empuje, al tiempo que una mano está cerrada sobre la empuñadura, y la otra abierta empujando el fiador … ¡y todo eso andando! Por eso, recurrimos a dos formas de progresión en el desarrollo de la técnica, más sencillas de coordinar:

  1. Utilizar la técnica de doble bastón, en la que las dos manos hacen lo mismo al mismo tiempo: ambas sujetan la empuñadura fuerte para clavar, y ambas se van abriendo simultáneamente, pasando la presión sobre los fiadores, para continuar el empuje por detrás de las caderas, hasta completar la oscilación de ambos brazos.
  2. Concentrar nuestro esfuerzo en pasar de la cadera con un solo brazo, mientras que el otro sigue su ritmo y amplitud de braceo básico. Si nos volvemos hacia el lado del brazo que estamos intentando pasar de la cadera, y miramos “descaradamente” su mano, estaremos realizando una torsión de la línea de los hombros que nos ayudará a completar la operación, en cada paso. Dedicando unos pocos minutos a cada brazo, de forma alternada, en cada sesión de práctica, conseguiremos, poco a poco, nuestro objetivo.
Mientras continuamos empujando los bastones, en cualquiera de los dos métodos, el pie que está avanzando permanecerá en el aire, y solo caerá al suelo, atraído por la acción de la gravedad, cuando dejemos de empujar sobre los bastones. Así, la amplitud de la zancada dependerá ahora de la amplitud del braceo (al revés de lo que sucedía al andar sin bastones).

En el enlace siguiente https://nordicartagena.blogspot.com/2015/04/mi-marcha-nordica-tecnica-y-metodo.html se incluye una explicación más detallada de todo esto, que puede ayudar a comprender mejor todo el proceso de aprendizaje.

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viernes, 6 de marzo de 2020

MI VISIÓN DE LA MARCHA NÓRDICA (III). VALOR DIFERENCIAL Y OTRAS VENTAJAS DE LA MARCHA NÓRDICA.


5 - EL VALOR DIFERENCIAL DE LA MARCHA NÓRDICA

A medida que las necesidades básicas del ser humano se ven cada día más cubiertas por nuestra sociedad de bienestar, vamos teniendo más tiempo libre, mientras que el desarrollo y la tecnología minimizan la perentoriedad del trabajo físico para ganarse la vida y sobrevivir en el mundo actual.

Entramos así en una “cultura del ocio”, en la que es fácil caer en la molicie, antesala o prefacio de enfermedades y dolores, crecientes con la edad, que gran parte de nuestros coetáneos combaten por medio del ejercicio físico, definido por nuestro diccionario como el conjunto de movimientos corporales que se realizan para mantener o mejorar la forma física.

En la actualidad se practican cientos de actividades físicas desarrolladas con esta finalidad. Deportes de equipo, competición, individuales, de naturaleza, de interior, de temporada, … entonces, ¿que es lo que nos aporta la marcha nórdica para que merezca nuestra atención? ¿Merece realmente la pena intentar promocionar este nuevo deporte? ¿Por qué se ha hecho un hueco entre tantos otros? ¿Qué es lo que hace a la marcha nórdica diferente del resto de los deportes? ¿Cuál es su valor diferencial?

Todos los deportes son, en mayor o menor medida, saludables, siempre que se practiquen de forma racional, con sentido común. Unos son más completos y equilibrados que otros, o presentan riesgos de lesiones más o menos asumibles, o precisan de la concurrencia de otras personas para su práctica, o de instalaciones o equipo especial, o sólo se pueden practicar en determinados medios, estaciones del año o condiciones atmosféricas.


El valor diferencial de la marcha nórdica estriba en ser el deporte más saludable que existe. Es un deporte completo (se mueve todo), equilibrado (no se sobrecarga ninguna parte sobre otras), adaptable (apto tanto para personas con problemas de movilidad como para deportistas de élite) y racional (excluye todo tipo de acciones antinaturales, peligrosas o dañinas).

La medida de la salud que proporciona la marcha nórdica a quienes la practican de forma habitual depende fundamentalmente, además de la frecuencia de su práctica, de dos condiciones del practicante: su técnica y su sentido común.

El nordimarchador obtendrá más salud de su práctica habitual en tanto en cuanto mejore su técnica. Una técnica básica, que se consigue normalmente tras un buen curso de iniciación, es fuente inmediata de salud para el practicante. Pero la amplitud de movimientos que proporciona una técnica más completa se traduce en la activación de mayor número de músculos y articulaciones, incrementando sensiblemente los beneficios físicos resultantes de la práctica.

La técnica del manejo de los bastones de la marcha nórdica resulta de gran ayuda para el senderista, el montañero y el corredor por montaña, pero la mayor utilidad de esta técnica, dónde realmente se obtienen los beneficios que le dan su valor diferencial, es cuando se practica la marcha nórdica como deporte habitual.

La marcha nórdica es un ejercicio seguro para el practicante, con muy pocas o nulas lesiones (tal como veremos en el apartado correspondiente), siempre que el practicante utilice no sólo su cuerpo, sino también, y continuamente, su cabeza. Las lesiones que he experimentado personalmente, o que he podido observar en colegas nordimarchadores, no han sido producidas por la practica racional de la marcha nórdica, sino por la participación en competiciones, pruebas de largo aliento y salidas grupales, en las que el participante pierde su concentración en lo que está haciendo, distraído por el cansancio y otros “asuntos” que poco o nada tienen que ver con un ejercicio sano (podio, crono, marcas, distancias, resistencia, socialización).

No tengo nada en contra de todo esto. Cada uno puede hacer lo que quiera ¡faltaría más! Pero, por favor, llamemos a cada cosa por su nombre, y no nos confundamos, ni confundamos a los demás. La marcha nórdica tiene que ser LSD (lúdica, sana y deportiva). Si no me divierte, si me hago daño, y si no sudo un poco, lo que estoy haciendo puede ser una carrera, senderismo, una pachanga, cualquier cosa, pero no es marcha nórdica, tal como yo la entiendo.

6 - OTRAS VENTAJAS DE LA MARCHA NÓRDICA

Además de ser el deporte más saludable, la marcha nórdica tiene muchas otras ventajas:
  • Es individual. No necesito nadie más para practicarla. Puedo hacerla en grupo, pero no es ni necesario ni, si me apuráis, aconsejable. En un grupo haciendo marcha nórdica iremos al ritmo de alguien que rara vez irá como yo quiero y puedo, con lo que me puede agotar, o aburrir. El no depender de nadie me proporciona independencia para salir cuando puedo y quiero, y no me da excusas para quedarme en casa. Tu tiempo es oro y tu ejercicio habitual es algo demasiado importante para ti para dejar que dependa de otros.
  • No precisa de instalaciones específicas. Se puede practicar en plena naturaleza, en el monte (siempre que el terreno no impida la ejecución de una técnica básica), sobre nieve (con raquetas, por ejemplo), en la ciudad, en un parque, alrededor de tu manzana, en la pista de atletismo, en un gimnasio cubierto, ...
  • Se puede practicar en cualquier momento. En cualquier época de año y casi con cualquier condición meteorológica, de día o de noche, en  vías iluminadas o utilizando un frontal.
  • Es barata. El equipo necesario no es más que un par de bastones, en los que no debemos gastar más de 30€, que nos va a durar prácticamente toda la vida.
  • Es fácil de aprender. Un curso de iniciación, de una mañana, es suficiente para darnos todos los conocimientos necesarios para adquirir una técnica básica que nos permita empezar a practicar, así como las pautas necesarias para poder ir mejorando dicha técnica de forma autónoma, en base al interés y al tiempo que dediquemos a este extremo.
  • Crea hábitos saludables. No solo proporciona salud. La marcha nórdica, además, crea hábitos saludables. Mejora nuestra forma de andar. Corrige nuestra postura. Son hábitos que yo llamo “de ida y vuelta”: la marcha nórdica nos inicia en estas buenas rutinas que, luego, practicamos en nuestra vida diaria al desplazarnos a nuestro trabajo, de compras, etc, hasta que cambian realmente nuestra forma de estar y movernos, y consecuentemente, mejoran las condiciones de base con las que comenzamos nuestra siguiente sesión práctica de marcha nórdica.
  • Es oxigenante, antienvejecimiento y analgésica. Al ser tan completa, equilibrada, adaptable y racional, la marcha nórdica nos permite realizar un ejercicio más prolongado de lo habitual, en el que el trabajo activo de pies y manos bombea sangre y linfa de retorno de nuestras extremidades, mejorando la circulación y, con ella, la oxigenación de todo nuestro organismo, incluido nuestro cerebro, retardando su envejecimiento. Pero además, este ejercicio prolongado activa la producción de endorfinas, un analgésico natural, mejor que cualquier otra droga.
  • Trabaja los músculos y articulaciones de la columna. La columna vertebral es el mecano más complicado de nuestro ya complicado organismo, y el origen de la mayor parte de problemas y dolores que nos aquejan con los años. No hay un ejercicio que, como la marcha nórdica, movilice las 67 articulaciones que la componen. Su técnica tonificará todos los músculos de las partes anterior y posterior del tronco, tan difíciles e ingratos de trabajar, y que tanto sufren por las posturas laborales y de ocio de la vida actual. La amplitud de movimientos que viene unida al perfeccionamiento técnico, y la contra-rotación de hombros y caderas que se produce a cada paso, han sido un alivio casi inmediato para muchos que llevaban años sufriendo y buscando inútilmente soluciones para sus problemas de hombros y espalda.
En estos 15 años de practica y promoción de este deporte, he tenido la ocasión de observar y recibir de primera mano el testimonio de muchas personas que han llegado a la marcha nórdica con lesiones posturales, laborales o provocadas por la práctica irracional de otros deportes, o secuelas de graves enfermedades (cáncer, coronarias, esclerosis). Mientras que todavía no he recibido ningún testimonio de alguien a quién la marcha nórdica no le haya ido bien, son incontables los de las personas que han visto sus padecimientos aliviados por la práctica habitual de este deporte.

Sólo he oído (y poco, la verdad) hablar mal de la marcha nórdica a gente que no la ha probado. Los que la practican de forma habitual se convierten en “evangelistas” de este deporte: creen en él y lo predican … y esta es, hoy por hoy, la mejor vía de promoción y difusión de la marcha nórdica.

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domingo, 1 de marzo de 2020

MI VISIÓN DE LA MARCHA NÓRDICA (II). DEFINICIÓN Y TÉCNICA


3 - DEFINICIÓN

La caminata nórdica consiste en andar de forma natural y completa, utilizando dos bastones con una técnica que nos permita obtener el máximo beneficio de su uso.

Andar de forma natural – esto es, no haciendo nada distinto de lo que hacemos cuando salimos a andar – y completa – pues no salimos a ver escaparates, ni flores en el campo, sino a practicar el noble deporte de andar – utilizando dos bastones con una técnica que nos permita obtener el máximo beneficio de su uso – desde la doble perspectiva de beneficios físico-saludables y de eficacia en nuestro desplazamiento.

Para andar de forma natural y completa empezamos por lanzar una pierna en la dirección hacia la que queremos ir, comenzando desde la cadera, hasta que el pie toma contacto con el suelo, por el talón, con la pierna hiperextendida. El peso, ahora repartido entre las dos piernas, pasará a continuación completamente al pie que acabamos de apoyar por el talón, mediante la hiperextensión de la pierna y pie contrarios, en la que podemos llamar fase de carga. Esta pierna, así liberada de peso, comienza ahora su lanzamiento en la dirección de la marcha, mientras que la pierna que soporta ya todo el peso mantiene nuestro cuerpo en una fase de equilibrio, que termina, tras pasar todo el peso desde el talón, a lo largo de la curva de apoyo del arco plantar, y metatarso, en una hiperextensión del pie, que abandona el suelo con un último punto de contacto-impulsión en el dedo gordo (fase de impulso), coincidiendo con la toma de contacto del otro pie.

Durante las cuatro fases descritas (toma de contacto, carga, equilibrio e impulso), se produce un trabajo activo del pie, que va “empujando el terreno hacia atrás”, dando como resultado, el impulso de nuestro cuerpo en la dirección de la marcha. En el enlace siguiente http://nordicartagena.blogspot.com/2019/04/mueve-tus-caderas.html se trata más en detalle la biomecánica de la marcha, con especial incidencia en la importancia de las cadera en todo el proceso, algo que se suele obviar.

Al andar, las piernas llevan el papel principal, pero los brazos no son meros espectadores. El lanzamiento de cada pierna desde su primera articulación (cadera-fémur) da como resultado una torsión de la cadera que, en el momento de la toma de contacto del pie adelantado, no está orientada en la dirección de la marcha. Lo mismo sucede, en sentido contrario, al lanzar la otra pierna, resultando así un movimiento oscilante de nuestras caderas que, de no tener brazos, resultaría en una progresión un tanto errática. Para controlar esta rotación, la torsión de la cadera (cintura pélvica) en un sentido, se compensa con la torsión de los hombros (cintura escapular) en sentido contrario, gracias al movimiento alternativo de los brazos en coordinación con la pierna contraria (braceo).

El braceo comienza desde el hombro, y en él, el brazo se comporta como un péndulo que en situación de reposo queda a lo largo del cuerpo, y que oscila tanto por delante como por detrás de dicha posición, si nada se lo impide. La amplitud del braceo al andar está en función de la amplitud del paso (zancada).

Un braceo natural (no forzado), amplio (desde el hombro, no desde el codo) y sin obstáculos (mochilas, bolsos, ropas de abrigo, etc) será condición esencial para que podamos incorporar los bastones a nuestra andadura y desarrollar la técnica que nos permita obtener el máximo beneficio de su uso.

4- LA TÉCNICA DIAGONAL (ALTERNATIVA)

La mal denominada técnica diagonal de la marcha nórdica, se deriva de la técnica alternativa del esquí de fondo y, en puridad, ese es el nombre que debería tener, como veremos a continuación.

Manteniendo en todo momento la naturalidad de la andadura y su braceo, ahora llevando un bastón en cada mano, en el momento de la toma de contacto del talón con el suelo, simultáneamente, tiene lugar la toma de contacto de la punta del bastón del otro lado con el suelo, y allí permanece hasta que el pie contrario lo abandona. Podríamos decir que los bastones siguen en todo momento las vicisitudes del pie contrario: caen al suelo con él y con él lo abandonan, en perfecta coordinación, alternando consecuentemente los apoyos de ambos bastones.

El bastón se apoya (clava) aproximadamente en la vertical del centro de gravedad de nuestro cuerpo, firmemente sujeto por la empuñadura, de manera que en ese momento el antebrazo forma un ángulo recto con el bastón. La firmeza del agarre en el momento de clavar es, con toda seguridad, la clave de una buena técnica y una garantía contra accidentes. En el enlace http://nordicartagena.blogspot.com/2018/07/la-importancia-de-agarrar-para-clavar.html explico este extremo con más detalle.

En el momento de clavar el bastón, el brazo se encuentra en la posición más avanzada de su oscilación, y el codo está claramente por delante del torso. El bastón tiene una inclinación adelante que permite que una parte del empuje realizado a lo largo del mismo se transforme, por descomposición de fuerzas, en impulso de progresión que ayuda a toda la fase de impulso de la pierna y pie contrarios.

A medida que continuamos empujando con el bastón sobre el suelo, el agarre de la empuñadura se va suavizando y, llegando a la altura de la cadera, ya es físicamente imposible de mantener y hemos de soltar la empuñadura, por lo que se traslada el empuje sobre el bastón, progresivamente, al fiador que lo une a nuestra mano, que nos va a permitir continuar la acción sobre el bastón mientras completamos la oscilación del brazo hasta su posición más retrasada, pasando la mano por detrás de la cadera, nunca después del codo. En el enlace http://nordicartagena.blogspot.com/2019/06/utilizacion-activa-de-los-bastones.html se trata en detalle un defecto, muy común últimamente, relacionado con esta última precisión.

Desde allí, comienza la fase de recuperación del bastón retrasado, al tiempo que el pie contrario abandona el suelo, iniciando la oscilación del brazo adelante, mientras la mano tira del bastón por medio del fiador, hasta que vuelve a sujetarlo por la empuñadura, firmemente, antes de volver a clavarlo, coincidiendo con la toma de contacto del talón del pie contrario con el suelo, siempre por delante de la vertical de su rodilla. Ver discusión en el enlace siguiente http://nordicartagena.blogspot.com/2019/06/la-entrada-de-talon-en-la-marcha-nordica.html

El movimiento de las manos, empujando y recuperando los bastones, siempre se mantiene por debajo del plano horizontal definido por las caderas. Ahora, la amplitud del braceo (el tiempo que estamos actuando sobre los bastones) es el que determina la amplitud del paso (al contrario de lo que sucedía al andar sin bastones).

En la ejecución del ejercicio nórdico es muy importante mantener una postura erecta, sin mirar al suelo. La técnica, insisto, debe permitirnos sacar el máximo beneficio físico de la utilización de los bastones, y la postura va a ser fundamental para la mejor tonificación de todos los músculos que sujetan nuestra columna. Por la misma razón, una generosa movilización de hombros y caderas, en contra-rotación) va a ser un complemento dorado para nuestra práctica.

Existen otras técnicas de marcha nórdica. Tantas como la imaginación y coordinación del practicante le permitan. De todas, aparte de la descrita, la más conocida es la denominada de “doble bastón”, derivada de la técnica simultánea del esquí de fondo, en la que los dos bastones se apoyan simultáneamente al tiempo que uno de los pies cae al suelo, realizando el empuje y la recuperación simultáneamente sobre los dos bastones. Esta técnica resulta especialmente interesante para superar fuertes desniveles del terreno, cuando tenemos una pierna “tocada”, o cuando estamos intentando mejorar nuestra técnica diagonal (continuar el empuje sobre los bastones por detrás de las caderas).

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