domingo, 3 de julio de 2022

ZAPATILLAS PARA NORDIC


 El gasto principal en equipo de un andarín, y el dinero mejor invertido, está en sus zapatillas. A día de hoy, a pesar de haberlas buscado, no he encontrado unas buenas zapatillas específicamente diseñadas para la marcha nórdica.

Decathlon ha realizado meritorios intentos en este campo, pero la gama de Newfeel NW, que en principio apuntaba buenas maneras, adolece de falta de estabilidad en la zona del talón, falta de agarre en la puntera y un calcetín de cierre muy incómodo. A la vista de su fracaso en el campo de los bastones donde, siendo de los primeros que apostaron abiertamente por este deporte, cometieron el error de limitarse prácticamente a los no ajustables en longitud, empiezo a pensar que no tienen suerte, o que no se dejan aconsejar por buenos expertos.

En esta entrada voy a insistir de nuevo sobre las características que yo pienso que son fundamentales en una zapatilla polivalente de trail-running para que rinda el mejor servicio a un practicante habitual de desplazamiento nórdico, en cualquiera de sus modalidades (caminando, marchando o corriendo con bastones). También daré algún consejo sobre la adquisición de este material.


Estabilidad
y amortiguación. Aunque para un corredor esta característica se mide sobre todo en la zona del metatarso, que es con la que suele tomar contacto con el suelo, para un andarín, es el tercio trasero, sobre el talón, dónde se produce el primer golpe y la afirmación del pie sobre el terreno. Este tiempo, hasta que el pie se encuentra totalmente estable y dispuesto para continuar “rodando” adelante, debe ser mínimo, por lo que la zapatilla debe tener un buen tacón amortiguador (capas progresivas, cámara de aire, etc) y, sobre todo, plano, que no esté combado en el sentido transversal.

Flexibilidad. En el desplazamiento nórdico nunca debemos olvidar que la esencia de nuestro deporte está en su enorme capacidad de proporcionarnos salud, permitiendo poner en movimiento todos los músculos y articulaciones de nuestro cuerpo. Es, por tanto, imprescindible que el resto de la suela sea suficientemente flexible y ligera para que las 23 articulaciones de cada pie se puedan movilizar libremente. La idea fuerza es que debo sentir todas las irregularidades del terreno en la planta del pie, con la necesaria protección, por supuesto, pero sin aprisionar ni inmovilizar el pie. La prueba de fuego es, sujetando el tacón de la zapatilla con una mano y la parte delantera con la otra, lograr juntar ambas doblando la zapatilla hacia arriba.

Comodidad. La parte superior de la zapatilla debe ser cómoda, fácilmente ajustable y, en caso de lluvia o terrenos encharcados, con una malla interna de GoreTex o un material similar que impermeabilice el pie al tiempo que facilita su transpiración. La plantilla es fundamental para esta característica, aunque siempre nos queda el recurso de comprar una plantilla o utilizar alguna de las que hemos usado anteriormente (yo nunca tiro las plantillas ni los cordones de mis zapatillas usadas).


Puntera
. El impulso final del corredor se suele realizar sobre la parte adelantada del metatarso-dedos, y rara vez sobre la puntera, razón por la cual las zapatillas de trail-running suelen adolecer de una puntera bastante débil y de escaso agarre. Sin embargo, un buen andarín, con una buena técnica alternativa de bastones, termina normalmente la rodadura del pie, tras pasar por el exterior del arco plantar, impulsando con el dedo gordo sobre esta puntera, que debe ser suficientemente robusta y estriada en sentido transversal. Esta característica es una de las que inicialmente busco para seleccionar zapatillas para mi deporte. Por otro lado, en desplazamientos por terreno variado, con piedras sueltas y otros obstáculos, una puntera robusta es una buena protección de los dedos ante tropiezos y puntapiés no deseados.

Nunca me cansaré de aconsejar la adquisición de buenos calcetines para nuestra práctica deportiva diaria. Los más caros. Esos que te anuncian protección especial en las zonas de mayor rozamiento, evacuación del sudor, secado rápido … y música para las noches de insomnio, si hace falta. Es el dinero mejor gastado porque, además, suelen durar mucho más que otras opciones más baratas y menos aconsejables.

Pues con esos calcetines, preferiblemente en verano, por la tarde, cuando los pies están más dilatados, me voy yo a buscar esas zapatillas de suela amplia y plana, con buena puntera, a una tienda bien abastecida, sin prisas, y selecciono un par de modelos que me pruebo, compruebo que puedo meter un dedo por detrás (normalmente un número más de tu calzado habitual), y las deshecho, o me quedo con la marca, modelo y precio (los móviles han facilitado mucho esta ardua tarea). Y me voy a casa con toda esta información, para buscar tranquilamente en internet el mejor precio para el modelo finalmente seleccionado. El mejor precio, junto con buenas condiciones para la devolución en caso necesario, porque, una vez recibidas, me las pondré por casa un par de días, hasta quedar satisfecho de que son lo que busco, o devolverlas y seguir buscando. Cualquier molestia o falta de estabilidad durante las pruebas, probablemente se convertirá en un martirio durante el uso, o en una sensible pérdida económica … y de tiempo.

Todas las zapatillas, por buenas que sean, nos obligan a pisar de una manera determinada. Hay en todas ellas pequeñas imperfecciones (por llamarlas de alguna manera) que no percibimos, pero que sufridas paso tras paso, día tras día, pueden acabar produciendo una lesión. Es por esto por lo que yo tengo (y aconsejo tener) al menos dos modelos distintos en uso, que voy alternando, de manera de los defectos de unas se puedan ver compensados con los de las otras, y no sean siempre los mismos.

Ahora mismo tengo más de un año unas Sauconi Excursion GTX (GoreTex), con las que estoy francamente contento, y unas Sauconi Xodus 11 que han terminado muriendo, como todas, por la puntera, y acabo de sustituir por unas Joma Shock Trail, mucho más baratas, pero que tenía ganas de probar por sus expectativas de estabilidad y puntera … y porque son españolas y mucha gente que las usa habla muy bien de ellas. De momento, tras dos sesiones prácticas, prometen.

Y como ya he dicho en alguna ocasión, no vaciléis a la hora de “tunear” vuestras zapatillas para adaptarlas a vuestros pies y a vuestra pisada. No hay dos pies iguales, ni que pisen de la misma manera. Si pensáis que vuestro pie iría mejor con alguna de sus partes más elevadas, haced la prueba. Sólo necesitáis cambiar de plantillas o colocar bajo ellas un pequeño suplemento ad-hoc, sujeto a la suela con cinta de pegar por las dos caras. Yo lo hago continuamente, y así consigo mantener a raya mi pequeña pronación y mi vieja hosteocondritis disecante del astrágalo, un recuerdo de mis tiempos de jugador de baloncesto.

Y ya sabéis, con unas zapatillas o con otras, lo importante es sacar los bastones del paragüero y salir a disfrutar de este maravilloso deporte … tempranito, que los calores no son buenos para nada.


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