domingo, 23 de septiembre de 2018

TÉCNICA Y RITMO DE MARCHA NÓRDICA (II)


(SÓLO PARA QUIENES HAN HECHO CURSO DE INICIACIÓN Y PRACTICAN HABITUALMENTE)
Si hiciste un curso de iniciación a la marcha nórdica y te has aficionado a este maravilloso deporte, seguro que habrás mejorado mucho desde aquel día, pero también es posible que sigas “peleando” para conseguir que tu mano se acerque o pase de la cadera cada vez que empujas el bastón. No se trata de un capricho. Si realmente queremos conseguir la amplitud de movimientos que vimos en el curso de iniciación y que es esencial para obtener los máximos beneficios físicos y de salud de nuestra práctica habitual, es necesario que seamos capaces de prolongar el impulso sobre nuestros bastones tan atrás como nos sea posible.
Éste es el primer objetivo de esta sesión, que tendrá lugar el próximo 7 de octubre, domingo, en el mismo lugar dónde hicimos el curso de iniciación (paseo de palmeras, frente al Upper, EuroSpar, junto al Parque de la Rosa https://www.google.es/maps/@37.620062,-0.9925477,15.5z), de 08:30 a 13:00. Pero este no es nuestro único objetivo para esta sesión: comenzaremos con un calentamiento específico para marcha nórdica, repasaremos conceptos, consejos y ejercicios de perfeccionamiento técnico, haremos una introducción a la marcha nórdica competitiva, repasando reglas y trabajando la propiocepción y los sistemas de rotura del ritmo habitual, practicaremos una aproximación al entrenamiento basado en el FARTLEK NÓRDICO MUSICAL, aprenderemos a diferenciar técnica y prácticamente entre caminata, marcha, marcha atlética y carrera (esto puede resultar especialmente interesante para árbitros, muy bien venidos a esta sesión) y concluiremos con unos ejercicios de estiramiento centrados en el deporte realizado. Es posible que en esas cuatro horas y media no consigamos mejoras espectaculares, pero seguro que aclaramos ideas y vemos cómo progresar.
Esta sesión, como todas, es gratuita, auspiciada por el Centro Excursionista de Cartagena (CExCartagena), pero abierta a todos los iniciados en este deporte, vengan de dónde vengan, hayan hecho su curso de iniciación con nosotros o no. Si quieres asistir, lee, rellena y envía el siguiente formulario https://goo.gl/forms/c3mW5FZevu9cALHI3 y sé puntual; ropa de “sudar”, zapatillas de deporte (aconsejable guantes finos o de ciclismo, gorra y gafas para el sol) y tus dos bastones de marcha nórdica. Los bastones normales de senderismo, como ya sabes, también pueden utilizarse sin problema, así que, si estás haciendo marcha nórdica con bastones de este tipo, tráelos.
No se trata de una excursión sino de una actividad de perfeccionamiento práctico que, aún no siendo de extremada intensidad física, exige un esfuerzo y no podemos excluir el riesgo de tropiezos y caídas. Si tienes alguna lesión cardíaca, o dudas que esta actividad sea adecuada para tu condición física o de salud, consulta con tu médico antes de asistir. No podrán participar en esta sesión quienes no hayan hecho un curso de iniciación, no practiquen habitualmente y/o no dispongan de bastones.
Estamos convencidos de que la marcha nórdica es la mejor actividad física conocida, por eso queremos ayudarte a mejorar tu técnica y, con ella, tu disfrute y aprovechamiento del correcto uso de los bastones. Te esperamos.
Puedes consultar cualquier duda con el instructor, José Antonio Pérez González (Piri), nordicartagena@outlook.com (659657981).



martes, 18 de septiembre de 2018

ZAPATILLAS DE MARCHA NÓRDICA


Quitando algunos intentos, no muy afortunados, por parte de alguna empresa de material deportivo (ver una entrada anterior sobre este asunto http://nordicartagena.blogspot.com/2017/12/zapatillas-para-la-marcha-nordica.html) que ha entendido la potencialidad de nuestro deporte, a día de hoy, que yo sepa, no existen las zapatillas del título de esta entrada. Los nordimarchadores nos vamos aprovechando de la amplia gama de zapatillas de running y trail que hay en el mercado, buscando entre ellas las que, al buen entender de cada cual, reúnen aquellas características que estimamos más acordes a la práctica de esta actividad, ciertamente distinta de aquella para las que se hicieron. En el enlace anterior ya expliqué algunas diferencias entre las zapatillas de correr y las de marchar.

Es tarea imposible para un ser humano no nacido en Cripton el probar todas las zapatillas del mercado. Tan sólo en Amazon me salen 20.000 resultados para zapatillas running hombre y otros 10.000 para zapatillas trail hombre. Los meros mortales, limitaditos como yo, nos conformamos con leer, echar algunas horas en tiendas especializadas, y probar aquellas marcas y modelos que nos parecen más prometedores. Yo hoy me propongo poner a vuestra disposición mi corta experiencia personal, en la inteligencia de que cada cual debe elegir sus propias zapatillas, sin que el consejo mío, o de cualquier otro, sea nada más que una orientación para aclarar sus propias ideas.

El día que vayamos a por unas zapatillas, nos calzamos unos buenos calcetines (éste es para mí el dinero mejor gastado) y nos vamos, por la tarde, con el pie bien dilatado, y todas las ideas que hemos ido acumulando, a una buena tienda, dónde, sin prisa, nos iremos probando los modelos que creemos que mejor nos pueden servir. Una vez hecha la elección de marca, modelo y número, y recorrida la tienda con ellas, para confirmar sus bondades y descartar cualquier inconveniente, las dejaremos allí, y buscaremos en internet la mejor oferta para la selección final.

Yo busco en mis zapatillas de marcha nórdica las siguientes características:

  1. Confort: La marcha nórdica es un deporte de muchas horas. Si la quiero disfrutar todo el tiempo, lo primero que debo buscar es la comodidad de mis pies, sobre los que va a recaer una buena parte de la actividad, soportando y propulsando todo nuestro peso.
  2. Estabilidad: En el trabajo activo del pie al andar hay mucho tiempo de contacto del mismo con el suelo. Esta característica va a ser fundamental para evitar lesiones y asegurar tracción.
  3. Amortiguación en el tacón: La pierna entra en contacto con el suelo hiperextendida, sin flexiones articulares que absorban ese golpe, que repetiremos miles de veces cada día. El tacón de la zapatilla y su capacidad de amortiguación va a ser la única ayuda que voy a poner a disposición de las articulaciones de mis miembros inferiores.
  4. Tracción hasta la puntera: El buen agarre de la suela al tipo de suelo que voy a transitar es fundamental para una buena transmisión del impulso del pie, hasta límites a los que normalmente no llegan los corredores: hasta la puntera, que será el último punto de tracción al completar la hiperextensión de la pierna, al final de la fase de impulso.
  5. Protección del pie: Más necesaria a medida que salgo del asfalto y entro en terrenos más movidos. Desde la sujeción del talón contra torceduras, hasta la protección de los dedos contra choques no deseados, pasando por un soporte suficiente del arco plantal que, sin despojarme de mi sensibilidad, me asegure la protección mínima ideal para cada entorno.
Con todo esto en mente, las primeras zapatillas de running que acabé escogiendo para mi marcha nórdica, y que sigo utilizando hasta la fecha, fueron las Nike Vomero. Recuerdo que entré en la tienda buscando una Nike Pegasus, que yo ya había utilizado para correr, y me habían dejado un muy buen recuerdo. Al ver la Vomero, recuerdo que el dependiente me dijo: “Si se prueba estas ya no querrá otras”. Totalmente cierto. Para asfalto no he probado nada más cómodo, estable y con una extraordinaria amortiguación en el talón. Sin embargo, la tracción en caminos y la protección de los dedos, no las hacen las más adecuadas para pistas, sendas y campo a través. Las sigo utilizando para asfalto, y siempre las rompo por la punta, que continúa siendo su punto débil para nuestro deporte. Si queréis una zapatilla cómoda, no lo dudéis; probadlas.

Con la adopción de la marcha nórdica por parte de la FEDME, y sus primeros desorientados empeños en realizar pruebas que más parecían carreras por montaña que competiciones específicas de nuestro deporte, tuve que buscar unas zapatillas más “montaraces”. Viniendo del mundo de la montaña, como vengo, siempre he utilizado botas de montaña, que proporcionan muy buena protección para los pies en esos entornos, pero, evidentemente, no son el calzados más adecuado para un recorrido de marcha nórdica. Buscando entre las zapatillas de trail, con cierta impermeabilidad (Goretex o similar), dí con las Asics Gel-Fujitrabuco GTX, unas zapatillas que, si bien inicialmente me dieron la impresión de que la comodidad no era su fuerte, con el uso me han llegado a convencer también en este aspecto, ya que los protección, tracción y estabilidad, me gustaron desde el principio, y la amortiguación en el talón fue rápidamente complementada con las cuñas que vende el Mercadona para este fin. También las sigo comprando.

Así, con unas zapatillas buenas para asfalto y otras ideales para todo terreno, me busqué este verano unas zapatillas ligeras (para asfalto y todo terreno), que tuvieran buen agarre hasta la puntera, el fallo de mis cómodas Vomero. Y busqué, … y busqué. Pasé meses mirando punteras de zapatillas, hasta que dí con unas Saucony Xodus ISO 2. La punta, tras los primeros 400 km, sigue sin defraudarme, pero es que todo lo demás a demostrado también estar a la altura de mis expectativas: comodidad, excelente estabilidad, sujección y protección del pie, suficiente amortiguación en el talón y magnífica tracción en toda la suela. Y todo ello en una zapatilla ligera, fresca y lavable. Creo que ha sido un buen hallazgo. Ya os contaré.

Y así estoy en la actualidad, alternando mis Vomero (ya con la punta gastada; tengo que ver si el nuevo modelo viene reforzado en esa zona), con mis Fujitrabuco (sobre todo en días de lluvia) y con mis Xodus (las que ahora uso con más frecuencia). Y es que os recomiendo que tengáis al menos dos pares de zapatillas de diferentes características, que os permitan adecuaros a todo tipo de recorrido, pero sobre todo, que os permitan alternar la “interfaz” que colocáis entre vuestros pies y el terreno, de manera que no los sometáis siempre a los mismos esfuerzos y tensiones. Esto os ayudará a prevenir lesiones por sobrecargas: no importa lo buenas que sean una zapatillas, el hecho es que siempre nos obligan a pisar de la misma manera. Es bueno cambiar.

Y cuando se gaste la suela, no dudéis en cambiar de zapatillas, por otras del mismo modelo, si estáis contentos con ellas, o por un modelo distinto, si no es así. Una suela deformada por el uso es un billete hacia el país de las lesiones, por no hablar de los peligros que conlleva la pérdida de agarre de una suela gastada en el monte.

Tampoco vaciléis a la hora de “tunear” vuestras zapatillas para adaptarlas a vuestros pies y a vuestra pisada. No hay dos pies iguales, ni que pisen de la misma manera. Si pensáis que vuestro pie iría mejor con alguna de sus partes más elevadas, provadlo. Sólo necesitáis cambiar de plantillas (yo nunca tiro las plantillas de las zapatillas gastadas) o colocar bajo ellas un pequeño suplemento ad-hoc, sujeto a la suela con cinta de pegar por las dos caras. Yo lo hago continuamente, y así consigo mantener a raya mi pequeña pronación y mi vieja hosteocondritis disecante del astrágalo, un recuerdo de mis tiempos de jugador de baloncesto.

Pero uséis las zapatillas que uséis, usadlas con frecuencia … y no olvidéis sacar los bastones del paragüero, todos los días.

viernes, 14 de septiembre de 2018

I Trofeo Marcha Nórdica Armada Española

Se ha abierto el plazo de inscripción para esta competición, organizada por nuestro compañero Antonio Lois, que se celebrará en Cartagena, de 09:30 h a 13:30 h del domingo 21 de octubre de 2018, con salida y llegada en el Palacio de Deportes.

Esta prueba será puntuable para la Liga Regional de Marcha Nórdica FMRM 2018 (21.5 km, con cinco vueltas a un circuito de 4 km situado entre Puerta de Hierro y Tentegorra).  
Además de la prueba competitiva, habrá una modalidad promocional (6 km, sobre el mismo circuito de la media maratón). 
En el enlace siguiente tenéis toda la información y la pasarela para la inscripción

sábado, 8 de septiembre de 2018

Andar Sano

Hace ya 12 años que publiqué por primera vez este panfleto (20 páginas), sobre los beneficios y perjuicios del caminar, cómo mejorar los primeros y minimizar los segundos, con ejercicios de calentamiento, estiramiento y vuelta a la calma, consejos prácticos y utilización de bastones.  Hace exactamente cinco años, hice una actualización, con una mayor incidencia en la marcha nórdica.  Hoy he completado una revisión, fruto de mi experiencia en este deporte y de mis años como instructor.  En el enlace siguiente tenéis el folleto completo, para vuestro uso y disfrute.  Si alguien tiene problemas para descargarlo, un correo a piripon@hotmail.com y os lo mandaré por correo electrónico.

https://onedrive.live.com/Edit.aspx?resid=389A2D114950C61A!2297&app=Word

...y no olvidéis sacar los bastones del paragüero, todos los días.  En vuestro cuerpo lo llevaréis...y lo notaréis.

martes, 4 de septiembre de 2018

Curso de iniciación a la marcha nórdica en Cartagena


El domingo, 16 de septiembre, de 08.00 a 13.00, tendremos un nuevo curso de iniciación a la marcha nórdica (el 8º de este año, 63º en total) en Cartagena, en el paseo de palmeras que hay junto al Parque de la Rosa, frente al UPPER (EuroSpar) de la prolongación de la calle Juan Fernández https://www.google.es/maps/@37.620062,-0.9925477,15.5z . Tras esta sesión, mejorarás tu forma de andar, estarás en condiciones de empezar a utilizar correcta y satisfactoriamente los bastones, y adquirirás los conocimientos teórico-prácticos necesarios para auto-perfeccionar la técnica y aumentar sus beneficios. Si quieres asistir, lee, rellena, revisa y envía este formulario: https://goo.gl/forms/cWU1Yvo9RlMbX6Cf2
El curso es gratuito y abierto a no socios; los niños son muy bienvenidos, acompañados de un adulto responsable; sólo necesitas traer ropa cómoda, zapatillas de deporte (aconsejable guantes finos o de ciclismo, gorra y gafas para el sol) y dos bastones de marcha nórdica o de senderismo. Si no los tienes, el CExCartagena te los prestará para el curso. No se trata de una excursión sino de una actividad de aprendizaje práctico que, aún no siendo de gran intensidad física, no está exenta de riesgo de caídas y exige cierto esfuerzo. Si tienes alguna lesión cardíaca, o algún otro problema que pueda dificultar tu participación, consulta con tu médico antes de asistir.
Para resolver cualquier duda, contacta directamente conmigo,
José Antonio Pérez González (Piri) - 659657981 (nordicartagena@outlook.com).

domingo, 2 de septiembre de 2018

XII CT TRAIL

Se han abierto las inscripciones de federados para la XII edición de la Cartagena Trail, la "carrera con vistas al mar", el 25 de noviembre, organizada por el Centro Excursionista de Cartagena, que incluye una maratón de montaña (44 km), una promo por montaña (18 km) y una prueba no competitiva de marcha nórdica en montaña (16 km y 600 m de desnivel acumulado de subida).  En http://www.cttrail.com/ tenéis toda la información y el acceso a la pasarela de inscripciones.  Si os gusta la marcha nórdica y la montaña, esta es una magnífica oportunidad de compaginar las dos.

En el reglamento de la CT TRAIL  se incluye un Anexo I con la normativa específica para la prueba de marcha nórdica (actualizándose), con árbitros que realizan el recorrido junto a los participantes.  La tasa de inscripción para la marcha nórdica (15€, federados y 20€ si no lo estás, y descuentos para miembros del CExCartagena), incluye bolsa del corredor, comida y varios recuerdos de la competición. El recorrido es espectacular (y las plazas limitadas).

Y si no vienes, no olvides sacar tus bastones del paragüero,  todos los días.

viernes, 31 de agosto de 2018

Pirineo aragonés

Siguiendo el hilo de mi entrada anterior, y la pasión que siento por estos montes, acabo de regresar de pasar nueve maravillosos días en el Pirineo aragonés, una cita que procuro repetir cada año, de una u otra forma, desde que en el 2007 hiciera la travesía que acabo de describir.

Decir Pirineo aragonés es, para mí, una redundancia en sí misma.  Para mí no hay otro Pirineo.  Cierto que hay parajes y pueblos preciosos en los montes de Navarra y Cataluña, pero si has estado en el Pirineo aragonés, sientes que la "denominación de origen" no debería aplicarse fuera de tierras aragonesas.

En esta ocasión, fui con mi mujer y otras tres parejas de amigos con las que solemos viajar, pero que no estaban muy por la labor de hacer grandes desniveles, por lo que programé un viaje más turístico que otra cosa, con la finalidad de mostrarles lo más bonito de este inigualable entorno, al tiempo que huimos unos días de los calores caniculares de nuestra recalentada Cartagena.

Ni siquiera el viaje de ida estuvo desaprovechado: la comida en Ayerbe y la visita al castillo de Loarre (posiblemente, el mejor conservado del románico europeo), ya mereció la pena.  Luego, desde Jaca, una ciudad de ambiente y temperaturas envidiables durante todo el verano, dónde establecimos nuestro centro de residencia y reposo, viajamos los seis primeros días a los seis principales valles del occidente aragonés, aquellos en los que nació el Reyno de Aragón, hace ya más de 1000 años.

En los valles de Ansó, Hecho, Canfranc, Tena, Pineta y Ordesa, viajamos en coche hasta el fondo del valle, visitando pueblos irrepetibles; disfrutando de extraordinarias comidas, a precios increíbles; asombrándonos con paisajes que nunca ubicarías en España si no has estado allí.  Lugares como la Foz de Biniés, los Alanos, la Boca del Infierno, la selva de Oza, la estación de Canfranc, la Canal Roya, la Peña Foratata, los baños de Panticosa, Pineta, el valle de Ordesa o San Nicolás de Bujaruelo.  Pueblos como Ansó, Hecho, Santa Cruz de la Serós, Sallent de Gállego, Ainsa, Bielsa o Torla.

Tampoco perdonamos ningún día un par de horas de paseo con nuestros bastones por los lugares más idílicos de estos valles, a lo largo de los ríos que los forman: Veral, Aragón Subordán, Aragón, Gállego, Cinca y Ara, con algún que otro remojón incluido (ninguno como el del Ara, bajo el puente medieval de Bujaruelo) para refrescar las horas de más calor.

En Jaca, yo saqué mis bastones de paseo todos los días, de 7 a 8, mientra el resto del equipo se desperezaba y tomaba su tiempo en un relajado desayuno.  Y por las tardes, piscina y visita a San Juan de la Peña, la Ciudadela, la Catedral y algunos de sus cientos de bares, tropezando de vez en cuando con viejos conocidos y compañeros de promoción, que si Jaca es una ciudad de encuentro, mucho más lo es para viejos militares que reverenciamos nuestro amor por la montaña.

El último día, tratando de contentar un deseo de uno de los amigos de la expedición, programé una "subidita" desde Sallent, dónde desayunamos, hasta el refugio de Respomuso, dónde comimos, acompañados por un guía de excepción, Curro, que nos amenizó el camino contándonos algunas de sus aventuras en el Tibet, al filo de lo imposible.

En fin, vuelvo con pena porque no espero ir de nuevo hasta el año que viene, pero con las pilas cargadas, como siempre que vengo del Pirineo, llenas de vida, paisajes y momentos compartidos con buenos amigos.  No dejéis de ir, si no habéis estado (sería un crimen), ni de volver, si ya habéis ido.  Es un sitio único para disfrutar con vuestros bastones.

P.D.-  En contra de mi costumbre, no pongo ninguna foto en esta entrada.  Tengo miles de ellas, pero ninguna hace justicia a la sensación de vivir el Pirineo en vivo y en directo.  Id, y luego me lo contáis.

viernes, 27 de julio de 2018

GR11: PIRINEOS CON BASTONES

Hace ya 11 años que me pasé los Pirineos, de costa a costa, con un par de bastones y una mochila, más llena de ilusiones que de kilos.  Hoy, he vuelto recordar todo aquello y, al comprobar que el enlace a los archivos que colgué en la web de mi viejo y querido club de andarines.com ha desaparecido, se me ha ocurrido volver a colgarlo aquí, por si alguien tiene la curiosidad, el tiempo y la fortuna de intentar esta aventura.  Lo que sigue es una reproducción de un artículo publicado en la revista Altitud, de la Federación Madrileña de Montañismo, en mayo del 2008.


El Pirineo en 36 jornadas. Un miembro de la FMM en la GR 11.

Los Pirineos son impresionantes para un chico que los descubre a los 18 años. Creo que fue en ese preciso momento cuando comenzó a germinar en mi mente la idea de recorrerlos en su totalidad. Más tarde, a mediados de los 80, durante un curso en Estados Unidos, visité la Appalachian Trail y fue como un reactivo para resucitar aquella idea de 12 años atrás. Así que, cuando unos años más tarde empecé a oír hablar del GR 11, la idea original fue transformándose en la firme decisión de intentarlo a la primera oportunidad.

El sendero de Gran Recorrido (GR) 11, también conocido como la “Senda Transpirenaica”, es un itinerario de más de 780 km que recorre los Pirineos a lo largo de toda su extensión, desde el cabo Higuer, en el Guipúzcoa, hasta el cabo de Creus, en Gerona. No es un camino, sino una ruta que discurre por carreteras, caminos, sendas o, simplemente, campo a través, marcada por los característicos trazos blancos y rojos, que no siempre aparecen cuando los necesitas, subiendo unos 40.000 metros de desnivel acumulado, y bajando otros tantos. Para hacernos una idea, es algo así como subir y bajar el Everest 5 veces seguidas, desde el nivel del mar, aunque en el caso del GR 11 nunca se pase de los 3.000 metros de cota.



Y, esa oportunidad llegó a finales de 2006, cuando mis obligaciones laborales y familiares me permitieron disponer del tiempo que necesitan los sueños para convertirse en realidad. Así, en noviembre de dicho año comencé un programa de entrenamiento, imprescindible para convertir un andarín ocasional en otro preparado para recorrer el GR 11 de una tirada, incrementando la distancia y las diferencias de nivel recorridas en mis sesiones de entrenamiento, aumentando progresivamente su frecuencia semanal, y la carga de equipo transportado, hasta llegar a hacer más de 115 km por semana, con plena carga, durante los dos últimos meses (ver cuadro de preparación).

La preparación tuvo lugar, principalmente, en los alrededores de Aranjuez, en los montes de Cartagena y en la sierra de Madrid. Durante la misma tuve la oportunidad de documentar varias rutas (colgadas en andarines.com junto con una relación detallada de la travesía), descubriendo paisajes encantadores, que nunca sospeché tan cercanos y reavivando en mí una verdadera afición por el senderismo, la montaña y la naturaleza, mantenida durante muchos años en la trastienda de deberes más perentorios. Las montañas de Cartagena siguen dándome alegrías y descubriéndome rincones mágicos; son un lugar muy adecuado para la preparación de empresas mayores, en el que es fácil realizar recorridos diarios, variados, en los que se superan los 1500 metros de desnivel acumulado, con el aliciente de un ocasional y refrescante baño en una cala solitaria. Los alrededores de Aranjuez no dan para mucho, en términos montañeros, aunque también incluyan rincones mágicos, por lo que tuve que redescubrir la sierra de Madrid, un privilegio para los que vivimos por aquí.

Al mismo tiempo, empecé a preparar el equipo, que cambió mucho a lo largo de los meses y, sobre todo, durante las últimas semanas previas a la travesía. Al final conseguí reducirlo a unos 17,5 kg, de los que 13,5 iban en la mochila (ver cuadro de equipo).

Otra cuestión a contestar durante la preparación fue la relativa al número de etapas en las que dividir el recorrido. Se trataba de resolver una ecuación de dos incógnitas: recorrido diario y peso a transportar, siendo la primera una incógnita compleja en la que el desnivel acumulado (de subida y de bajada) e incluso la pendiente, tenían más peso específico que la propia distancia reducida a recorrer. Al final, al prescindir de la tienda de campaña, conseguí reducir las 45 etapas calculadas inicialmente a 39, que acabarían siendo 36 en mi afán por llegar al Cabo de Creus.

Las fechas de la travesía fueron el tercer problema a resolver durante la preparación del viaje. Llegué a la conclusión de que las mejores fechas serían de mitad junio a mitad de julio… y acerté: poca lluvia y poco calor, con la nieve suficientemente blanda para no necesitar equipo especial. Sólo tuve un par de tormentas, ambas observadas desde el interior de un confortable y seguro refugio, gracias a mi previsión de empezar mi andadura diaria antes de las 7.00, evitando así el peligroso calor del comienzo de la tarde en las partes centrales, más altas, de cada etapa.

El esfuerzo requerido fue mayor de lo que había supuesto, pero la ilusión, la adecuada preparación y, sobre todo, la auto-convicción de que lo recorrido es más duro que lo que queda por recorrer, me llevaron a completar la travesía. Algo tuvieron que ver los estiramientos, masajes, cremas y rodilleras con los que a diario mimaba mis castigadas piernas, con su medio siglo bien cumplido.

Lo mejor del GR11 fue la gente que me encontré. Los Lord (Elvira y Jack), una deliciosa pareja escocesa con la que compartí cenas e ilusiones. Olaf, el super andarín, coronel retirado (¡70 increíbles años!) de la desaparecida RDA, que iba de Creus a ¡Finisterre! El grupo de Castellón con el que sufrí y disfruté la subida al collado de Tebarrai y la bajada a Panticosa. El guarda de la Casa de Piedra, que tanto me animó (y tan bien me alimentó) en mis horas más bajas. La pareja de israelíes con la que compartí el refugio y la paz de Angliós. Mariana, mi amable casera de Estaón, con su delicioso filete de potra y sus setas de arrerilla. El club de pescadores que tan generosamente me integró y alimentó en L’Illa. El anciano y animoso dueño del hotel Ter, en Setcases, que espero que haya vuelto a salir con sus perros a cazar el jabalí. Los chicos del legado d’en Rodri, que rehabilitan y cuidan en refugio de Talaixá. Los dos británicos que me reconfortaron con pastís francés (¡vaya combinación!) y agradable conversación en Sant Aniol….y tantos otros. Gracias a todos... , por todo.

Desde luego, también por los paisajes habría merecido la pena el esfuerzo. Del embrujo de Iratí a la magia de Els Encantats, pasando por la indescriptible belleza de los Lagos Azules, los ibones de Anayet, Ordesa, Añisclo, o los estanys de Ratera, sin olvidar los pueblos de ensueño de Navarra, ni la profusión de iglesias y ermitas románicas del tramo final, en Gerona. Sólo el Pirineo puede dar tanto y tan variado en tan corto recorrido.

De la comida no puedo hablar, por falta de espacio, pero también por esto merece la pena ir al Pirineo. Gracias a cuantos se esforzaron, noche tras noche, por alimentarme y recuperarme para la jornada siguiente. Nadie en el mundo lo habría hecho mejor.

Claro que también hubo etapas duras. Aunque ninguna fue fácil, las subidas a Tebarrai, Ballibierna y la portella de Baiau, junto con las bajadas a Panticosa y a Pineta, fueron los tramos más exigentes, aunque, curiosamente, también están entre los más hermosos y entrañables. Quizá por eso los he escogido para un selecto retorno, ahora con algunos compañeros, la última semana de este mes de junio.

Las moscas, los mosquitos y las hormigas rojas, incluso las mariposas ¡a millares! también contribuyeron a la dureza de la travesía. Pero, sin moscas, sin lluvia, sin calor y con escaleras mecánicas, la montaña parecería un centro comercial ¿no?

Os animo a todos a intentarlo. Creo que el GR11, aparte de las satisfacciones que reporta al andarín, al pasar por Euskadi, Navarra, Aragón, Andorra y Cataluña, también contribuye de alguna forma a la vertebración de nuestra España, cosa que nunca está de más. Aunque os volvieseis a los cinco días, habría merecido la pena. Pero os puedo asegurar que con una buena preparación y la dosis necesaria de ilusión, lo completaréis…y nunca lo olvidaréis.

La tarjeta de la Federación resultó de gran ayuda a la hora de rebajar el coste total de la travesía, que no llegó a los 2000€, y puede ser mucho menos si optáis por vivaquear y cocinar, aunque en este caso es posible que necesitéis algunos días más, al acortar los recorridos diarios debido al mayor peso a transportar y a la necesidad de secar la tienda antes de recogerla, cada mañana.

En la página principal de andarines.com encontrareis información sobre equipo, detalles y consejos que yo eché de menos durante mi preparación de la GR11 y que espero sean de utilidad para los interesados. También incluyo una selección de fotografías para terminar de animar a los que todavía duden. Y si aún os quedan preguntas, escribidme a piripon@hotmail.com. Toda mi corta experiencia está a vuestra entera disposición.

Aranjuez, a 27 de mayo de 2008

José Antonio Pérez González (Piri)
piripon@hotmail.com

NOTA DE ACTUALIZACIÓN:
En el enlace siguiente tenéis los consejos y detalles desaparecidos de andarines.com.  https://drive.google.com/open?id=1ZluMmu2-fCy90h2LoPLmacBaX_qi1HPz Si tenéis problemas para acceder y estáis interesados, no tengo inconveniente en enviároslos a la dirección que me déis.  Hace unos años variaron el recorrido del GR11 a su paso por Navarra, incomprensiblemente sacándolo de la Selva de Irati.  La Topoguía del GR11 de la Editorial Prames sigue siendo un buen soporte para quienes quieran intentarlo.

Finalmente, un emocionado y cariñoso recuerdo para mi entrañable amiga, Elvira Yolanda Lord, que hace ahora un año que anda por montes más altos y limpios, aunque cada vez que cojo mis bastones, siga notando su presencia a mi lado.

lunes, 9 de julio de 2018

La importancia de agarrar para clavar


Es asombrosa la cantidad de gente que, abusando de la tracción sobre las dragoneras, maneja sus bastones con las manos abiertas, sin agarrarlos en ningún momento. Si repasamos los videos de las competiciones, veremos que no exagero. Me pregunto cómo no tenemos más accidentes con esta práctica y, sobre todo, dónde están los árbitros, ya que el reglamento, por una vez y sin que sirva de precedente, es bien claro en su artículo 5.3 “El bastón debe clavarse asiendo firmemente la empuñadura...” aunque yo habría utilizado el término “agarrar”, que según nuestro diccionario es “asir fuertemente”.

En mis cursos de iniciación hago fuerte hincapié en este asunto, corrigiendo a quienes sujetan el bastón de forma pusilánime mientras éste toma contacto con el suelo. En la marcha nórdica, repito siempre a mis alumnos, sólo hay “dos pecados capitales”: no apoyar el bastón por detrás del pie adelantado, cuando nos queremos impulsar, y no agarrar firmemente el bastón en el momento de clavar. Vamos a fijarnos hoy en este extremo y trataremos de analizar los porqués de este, para mí, esencial requisito.
  1. Control del bastón. Tenemos que clavar el bastón en el lugar preciso que queramos. De no hacerlo así, podemos encontrarnos con una piedra, rama u otro obstáculo que desplace el bastón, cruzándolo en nuestro camino, o en el camino de alguien que marcha a nuestro lado, provocando uno de los pocos accidentes que he observado en la marcha nórdica.
  2. Limitación de vibraciones. Durante su toma de contacto con el suelo, el bastón vibra y, mientras duran esas vibraciones, la punta del bastón no está definitivamente asentada sobre el terreno. Agarrando la empuñadura con firmeza limitamos ese tiempo de vibración y conseguimos fijar rápidamente el bastón en el suelo para iniciar y completar el empuje sobre el mismo de forma continuada y segura.
  3. Inicio de la impulsión. Si apoyamos sobre el suelo con el bastón firmemente agarrado, notaremos el impulso adelante desde el primer momento.
  4. Ejercicio de flexores de dedos. Al agarrar firmemente para clavar estamos trabajando intensamente todos los músculos flexores de los dedos. En cada mano tenemos 23 articulaciones, con sus correspondientes tendones, músculos y ligamentos, que es necesario trabajar. Si defendemos que la marcha nórdica mueve el 90% de los músculos y articulaciones de nuestro cuerpo, no podemos olvidar las manos.
  5. Bombeo de retorno. Cada vez que apretamos la empuñadura de nuestro bastón estamos favoreciendo la circulación de retorno de toda la extremidad superior. La tensión en los músculos de la mano y el antebrazo fuerza el retorno de linfa y sangre al torrente circulatorio general. Más líquidos transportando oxigeno y evacuando las materias de deshecho de la combustión muscular, que se traduce en un mejor funcionamiento de todo nuestro organismo.
  6. Menos manos dormidas. Si se te duermen las manos haciendo marcha nórdica, posiblemente eres de los que no agarran la empuñadura con firmeza para clavar, ya que si lo haces regularmente, la circulación se activa en toda la extremidad superior.
  7. Mejor coordinación de la técnica diagonal. Observando videos de nordimarchadores podemos ver que hay muchos que, al adelantar el brazo para clavar, llevan el bastón casi horizontal. Evidentemente esto es porque no están agarrando la empuñadura del bastón, por lo que se suele observar que el talón entra en contacto con el suelo mientras que la punta del bastón todavía está en el aire. Es decir, que no coinciden las tomas de contacto de pie y bastón, lo que supone una mala ejecución de la técnica diagonal “que consiste en el apoyo en todo momento de cada bastón en acción con el pie contrario”, según el reglamento de la FEDME.
  8. Favorece la “suelta” del bastón. La mayoría de los instructores de marcha nórdica hacen un mundo del abrir y cerrar las manos, hasta tal punto que vemos a muchos nuevos nordimarchadores que, obsesionados con esto, abren y cierran las manos a destiempo, lo que, según hemos visto, puede ser fatal si llegan a clavar con la empuñadura suelta, sobre un obstáculo que varíe la trayectoria del bastón, cruzándolo en el camino de un marchador. En lugar de ello, yo aconsejo que se insista en agarrar fuerte para clavar porque, aparte de todo lo dicho en los puntos anteriores, cuanto más apretemos una empuñadura, más fácil será que la mano se afloje a continuación (mientras apretamos con la otra), justo en el momento en que la impulsión sobre el bastón pasa de la tracción sobre la empuñadura, al empuje sobre la dragonera. La experiencia me ha demostrado que este camino conduce a la tecnica diagonal de forma más fácil y segura.
Como ya he dicho, no es este un asunto baladí a la hora de aprender a manejar los bastones de manera que obtengamos el máximo beneficio de su uso, tanto en términos de salud como de eficacia en el desplazamiento, que en esto consiste, para mi, la marcha nórdica.

Pues ya sabes, saca los bastones del paragüero y agarra fuerte para clavar. Ya me dirás cómo te va.

viernes, 29 de junio de 2018

II Máximum Revolcadores 2018

La pedanía moratallera de Inazares acoge por 2º vez una prueba de carácter deportiva y social, con el fin de promover las carreras de montaña y el ejercicio físico.  Las pruebas se celebrarán el domingo 9 de septiembre a partir de las 09:00 horas, con salida y meta en la Plaza de Inazares, y se desarrollará por las tierras altas de la sierra de Moratalla, incluyendo una prueba no competitiva de marcha nórdica (Nordic Walking – Senderismo) con 15,5 km de recorrido, altura máxima 1500m, altura mínima 1195m, desnivel acumulado 995 m y desnivel positivo 500 m.

Hasta aquí todo bien.  El año pasado participé y este año repetiría, y os la recomendaría, si no fuese por lo siguiente:

Cuota Federados: Senderistas y corredores con ficha federativa de atletismo (FAMU o RFEA), triatlón (FTRM) y ciclismo (FCRM). 
Cuota General (No Federados): Montaña (FMRM o FEDME), Senderistas y corredores.

La diferencia entre "federados" y "no federados" es de 3€, que suele ser lo que le cuesta a la organización sacar un seguro individual de día para los que no cuentan con la cobertura de una licencia federativa.  Ahora bien, la tarjeta federativa de montaña, tanto de la FMRM como de la FEDME, cubren la práctica de la marcha nórdica, por lo que no le encuentro explicación racional a esta discriminación.

Desde aquí hago un llamamiento a los organizadores y a la FMRM para que corrijan este desaguisado.

Quedo a la espera de noticias de unos u otros ... y sigo sacando mis bastones del paragüero todas las mañanas, tempranito.

miércoles, 27 de junio de 2018

MARCHA NÓRDICA ¿DEPORTE PARA MAYORES?


La cuestión, tal como está planteada en el título de la entrada, sólo tiene una respuesta: . Sin embargo, lo que pretendo aquí es matizarla y examinar, aunque sea someramente, el porqué de este hecho.

Efectivamente, un deporte en el que la mayoría de los competidores, y de los que cada año se inician en el mismo, están por encima del medio siglo, es sin duda un deporte apto para gente mayor, sin que eso quiera decir que no sea también adecuado para otros segmentos de población.

Tal como reza el lema de este blog, la marcha nórdica es un deporte “PARA TODOS Y PARA TODO”. Cómo he dicho en múltiples ocasiones y foros, no se me ocurre un deporte que por racional, equilibrado y completo, parezca más adecuado para el desarrollo físico de un cuerpo en formación, y sigo esperando, tras diversos intentos y decepciones personales, que aparezca en nuestro entorno alguien que dé con la clave para “vender” este precioso producto a niños y adolescentes.

Que la marcha nórdica es ideal como entrenamiento cruzado para ciclistas, tenistas, golfistas, y otros muchos deportes, es algo que se va imponiendo día a día, dentro y fuera de nuestras fronteras. Lo completo de esta práctica deportiva, lo equilibrado de su técnica, y su racional progresividad, lo convierten en un deporte ideal, no sólo para los esquiadores de fondo durante la etapa estival, sino también, para todos aquellos deportes que, como los citados en la frase anterior, adolecen de una excesiva lateralidad en su práctica, o de posturas forzadas de la columna vertebral, mantenidas en el tiempo.

También una buena técnica de marcha nórdica permite a quien la practica disfrutar mucho más de otros deportes, tales como el senderismo, el montañismo o las carreras por montaña. Los bastones, utilizados con la técnica adecuada, son ya insustituibles para corredores de ultrafondo y trail, y esta técnica está empezando a marcar una diferencia entre los practicantes de estos deportes que la han conseguido y el resto del pelotón. Y la técnica a que me refiero, no es otra que la de la marcha nórdica; naturalmente, adaptada al entorno en que se utilice.

Pero, si la marcha nórdica es un deporte para todos, ¿por qué hay tanta gente mayor en nuestro deporte?

Yo encuadraría las razones en los cuatro apartados siguientes:

  1. Culturales. Desde antiguo, el uso de bastones ha estado asociado a la edad avanzada. La pérdida de movilidad articular y equilibrio con la edad siempre se ha tratado de compensar con el uso de estos instrumentos. Esto sigue siendo cierto: la utilización de bastones, opcional en otros momentos de la vida, es una indudable ayuda/necesidad en la tercera edad, permitiéndo a los miembros de este grupo alargar su tiempo de ejercicio, tanto en la práctica diaria como en la edad. No es de extrañar, por tanto, que mucha gente joven perciba la marcha nórdica como un deporte para mayores y, así, muchas veces me he encontrado con atletas jóvenes que, tras asistir a una sesión de iniciación, reconocen los indudables beneficios del correcto uso de los bastones, pero se resisten a utilizarlos, aduciendo que “todavía son jóvenes”, “aparcando” la marcha nórdica para cuando las lesiones les obliguen a dejar su deporte actual.
  2. Preocupación por la salud. Es este un problema de baja prioridad para la gente joven. Sin embargo, con el paso de los años, la salud va escalando peldaños en nuestras preocupaciones y, si somos consecuentes, en nuestras prioridades. La marcha nórdica, con sus múltiples, reconocidos y bien documentados, beneficios para la salud, viene a ocupar un lugar cada vez más destacado entre las opciones que se nos presentan a las personas de edad, tanto más cuanto que la técnica es simple, el equipo barato, y se puede practicar en cualquier lugar y momento.
  3. Disponibilidad de tiempo. La marcha nórdica, con ser un ejercicio tan racional y equilibrado, permite realizar sesiones de práctica deportiva más largas que, por ejemplo, la carrera. Yo he estado corriendo durante 45 años: no hay otro deporte que me permita, en media hora, tres veces a la semana, conseguir la sensación de haber trabajado físicamente, suficientemente, para conseguir un aceptable mantenimiento. Y media hora, tres veces a la semana (más otra media de calentamiento, vuelta a la calma y ducha), es todo lo que yo le podía detraer de mis obligaciones familiares, al margen de una vida profesional bastante exigente. Sin embargo, con los hijos emancipados, y menos exigencias profesionales (es decir, cumpliendo añitos), vamos disponiendo de más tiempo libre para hacer un deporte más racional, menos peligroso, … más adecuado a nuestra edad (siempre volvemos a lo mismo).
  4. Problemas para practicar otros deportes. Con la edad se nos van limitando las posibilidades de practicar diversos deportes. A lo largo de los años yo he practicado tenis, equitación, esgrima, baloncesto, carrera, natación, wind surfing, montañismo, … pero la dificultad del lugar, la pérdida de reflejos y otras limitaciones físicas, las lesiones, etc, han ido reduciendo la panoplia de posibilidades que se me ofrecían. Por ceñirme a dos de los más practicados por gente mayor, el tenis tiene el problema añadido de que necesitas más gente para practicarlo, y el paso de los años te va reduciendo la lista de colegas; y el golf nunca ha sido una opción: ni siquiera ahora dispongo del tiempo que requiere. Y eso sin hablar de lugares de prácica, tiempos de desplazamiento, epicondilitis y epitrocleitis. En este entorno, la marcha nórdica se nos va destacando como una opción muy válida; para mí, la que más.
Tal como digo en mis anuncios de cursos de iniciación: “La marcha nórdica es un nuevo concepto de movimiento en el que los bastones, utilizando una técnica adecuada, no sólo minimizan lesiones y repercusiones negativas de la marcha sobre columna y articulaciones inferiores, sino que, además, movilizan los músculos del torso y extremidades superiores, convirtiendo este ejercicio, junto con el esquí de fondo, del que procede, en el más completo y equilibrado de los conocidos, trabajando activamente más del 90% de los músculos y articulaciones de nuestro cuerpo. La marcha nórdica proporciona salud: corrige la postura y ayuda a prevenir/corregir problemas de columna y articulares, aumenta la oxigenación general, mejora la circulación y la producción de endorfinas, quema grasas, aumenta la autoestima … apta para toda edad y condición física, desde niños y gente con movilidad limitada hasta deportistas de élite, que se puede practicar en cualquier lugar y momento.”

Pero tengas la edad que tengas, si tienes unos bastones en el paragüero, sácalos y dales marcha, aunque sólo sea para comprobar si lo que digo en el párrafo anterior es cierto... y que con 90 años sigamos viéndonos por ahí con nuestros bastones.

domingo, 24 de junio de 2018

EVANGELISMO Y MARCHA NÓRDICA


Bien que nada tenga que ver el Juan Bautista que hoy se celebra (felicidades a todos) con el autor del Evangelio de San Juan, el hecho es que la misa de hoy me a vuelto a llevar a un tema que siempre me ha apasionado, el de la marcha nórdica, sus valores y la forma de propagarla.

Nuestro diccionario restringe el uso de la palabra evangelista al ámbito religioso, y poco más, obviando una acepción bien extendida en el mundo empresarial actual, el marketing del evangelismo. Hace ya años que la empresa dónde trabaja una de mis hijas la nombró “revenue evangelist”, para la propagación e implantación de una nueva política de ventas, y ahí empezó mi interés por este tema.

Investigando un poco sobre el asunto, descubrí que Guy Kawasaki, un directivo de Apple Computer, introdujo el evangelismo en esta empresa y en l1991 publicó su libro “Vendiendo tu Sueño: Cómo promover tu producto, compañía o ideas -y marcar una diferencia- mediante el Evangelismo”, al que define como la forma más avanzada de publicidad boca a boca, en la cual una compañía desarrolla y cultiva clientes que creen tan firmemente en un producto o servicio en particular que se sienten en la libertad de convencer a otros de comprarlo y usarlo. Los clientes se convierten así en “vendedores” voluntarios que actúan en nombre de la compañía.

Inmediatamente caí en la cuenta de que, de manera totalmente impensada, esta forma de marketing era la que más impacto estaba teniendo el la propagación de la marcha nórdica, que yo me había propuesto, y comencé a autotitularme “evangelista de la marcha nórdica” y a asignar este divisa a muchos de mis alumnos y otros compañeros que, de forma más o menos desinteresada, actuaban como verdaderos evangelistas en la divulgación de nuestro deporte.

Si nos fijamos en las condiciones dictadas por el señor Kawasaki para el establecimiento de un plan de evangelismo, y hacemos una comparación con la marcha nórdica (mis comentarios entre paréntesis), entenderemos el porqué:

  1. Crear una causa. El primer punto es crear algo grandioso que valga la pena evangelizar. Debe ser un producto o servicio que mejore la vida de las personas (tal como la marcha nórdica), y debe representar algo inmaterial, desafiar el status quo (como el de otros deportes pre-existentes) que le dé un poder diferenciador.
  2. Amar la causa. Ser un evangelista es más que un título: es un estilo de vida. Un evangelista ve más que un producto y lo ve como una buena forma de propagar buenas nuevas (seguro que vosotros mismos os reconocéis aquí hablando de la marcha nórdica, y seguro que reconocéis a muchos otros en este aspecto).
  3. Buscar por agnósticos, ignorar a los ateos. Un buen evangelista puede usualmente saber si una persona está interesada o no en un producto en cinco minutos. Si no están interesados se corta la comunicación totalmente. No lidiar con personas que al final no creerán en tu causa (como decía El Gallo, “lo que no puede ser, no puede ser y, además, es imposible”; Sir Bertrand Russell lo remedaba diciendo que “la felicidad estriba en no intentar lo imposible, pero intentar lo posible con todas tus fuerzas”; esto es así para todo, incluida la propagación de la marcha nórdica).
  4. Deja que la gente pruebe la causa. Es esencial dejar que las personas por sí mismas descubran las bondades del producto y lo pongan a prueba (ojo aquí con “vender” una idea apresurada o incompleta de la marcha nórdica que consiga todo lo contrario de lo que nos proponemos: los “bautismos” o cursos de iniciación incompletos me han demostrado que alejan mucha gente de la marcha nórdica al no permitirles ver todas sus ventajas; “déjalo, voy mejor sin los bastones”).
  5. Aprende a dar una demostración. Un evangelista que no puede demostrar su producto es un mal evangelista. Tiene que aprender a acelerar el pulso y la llama de la creencia en las personas, de lo contrario, mejor que no entre a esta área de marketing (un evangelista de marcha nórdica debe esforzarse por desarrollar una buena técnica antes de lanzarse al mundo de la demostración, pero el convencimiento de las bondades de su práctica habitual es una extraordinaria herramienta promocional).
Pero seas evangelista de la marcha nórdica, o no, lo principal es que sientas “en tus carnes” los beneficios de una práctica habitual, y para eso, hay que sacar los bastones del paragüero, cada día (ahora tempranito, que ya hace calor).