martes, 26 de abril de 2022

Marcha Nórdica para personas con movilidad reducida


 Uno de los lemas de Nordicartagena es “Para Todos y Para Todo”, expresando el pocas palabras la amplitud del espectro de los potenciales practicantes de este deporte, así como su polivalencia (terapeútica, recuperadora, de mantenimiento, de entrenamiento, etc). Hemos podido ver incluso videos de personas en silla de ruedas impulsándose con dos bastones. Las competiciones de marcha nórdica para invidentes (con guía) son una realidad. Lo que pretendo con la entrada de hoy es algo menos exigente que todo eso, aunque no desde el punto de vista de la cantidad de gente a la que puede afectar.

La población que ve su movilidad reducida debido a lesiones y enfermedades congénitas o adquiridas es, por desgracia, bastante numerosa, y ellos no sólo tienen derecho a aprovechar los múltiples beneficios de la marcha nórdica, si no que, desde mi modo de ver, forman quizá el colectivo con más necesidad de ella. Para las personas sin limitaciones extraordinarias de movilidad, la marcha nórdica representa el mejor ejercicio que pueden practicar y un seguro de salud. Para el colectivo al que nos referimos hoy, la marcha nórdica posiblemente sea el único ejercicio que pueden practicar al aire libre, o al menos el más accesible, y un clavo ardiendo al que agarrarse para conservar y, posiblemente, mejorar su precaria condición.

Aunque no tengo una formación profesional ni académica especial para tratar este asunto, me atrevo a volcar aquí mi experiencia en la formación de marchadores de todo tipo y condición, en la esperanza de que sirva a otros para ayudar a este grupo de personas a conocer, practicar y utilizar la marcha nórdica.

Fundamentalmente, la reducción en la movilidad puede venir impuesta por una lesión o enfermedad que afecta a los miembros inferiores, o por una enfermedad transitoria o degenerativa que disminuye el sentido del equilibrio. Cada alumno es un mundo, con capacidades muy diferentes, por lo que las pautas generales que doy aquí deberán adaptarse a las necesidades y posibilidades de cada uno.

Mi definición favorita de marcha nórdica, sobre la que baso toda mi metodología de enseñanza, dice que “consiste en andar de forma natural y completa, utilizando dos bastones con una técnica que nos permita obtener el máximo beneficio de su uso”. Andar de forma natural, siguiendo el patrón normal biomecánico que usamos al caminar, pero de forma “total”, es decir, centrándonos en andar, y no en cualquiera de las múltiples cosas que podemos hacer mientras andamos. En cuanto al beneficio que nos ha de proporcionar la técnica de utilización de los bastones, incluye tanto el beneficio físico que se sigue de utilizarlos correctamente, como al aumento de eficacia en el desplazamiento que dicha utilización reporta al practicante.

Consecuentemente, mis cursos de iniciación (para personas sin movilidad reducida) comienzan analizando y recapacitando sobre lo que hacemos al andar, de manera que identificando posibles problemas o errores, podamos corregirlos y partir de una andadura lo más perfecta posible, sobre la que podamos introducir, progresivamente, el uso de los bastones, comenzando por arrastrarlos, para ir, poco a poco, agarrándolos y utilizándolos, con una inclinación similar a la que tenían al arrastrarlos. Primero, impulsando hasta la cadera, y luego prolongando el empuje más allá de la misma.

Los bastones, en todo este trabajo nos proporcionan las cualidades de sostén, equilibrio e impulso, que añadidas a una caminata natural y correcta, nos ayudarán a conseguir los tan buscados beneficios de este maravilloso deporte.

En personas con movilidad reducida, el andar de forma natural y completa no es una base de partida lógica. En todo caso, se convertiría en un objetivo de la práctica habitual de la marcha nórdica.

Con este grupo de alumnos, comenzamos por aprovechar las cualidades de soporte y equilibrio que nos aportan los bastones, sin fijarnos mucho en la técnica. Los primeros pasos, tanto más vacilantes cuanto mayor sea la afección, es posible que necesiten de la ayuda de una persona que les proporcione la seguridad inicial imprescindible hasta que, confiando en las cualidades citadas, les baste con los bastones.

Los pasos iniciales serán necesariamente cortos y muy seguidos. Normalmente, ellos mismos tratarán de superar su falta de soporte o equilibrio a base de una sucesión rápida de pasos apoyados por bastones próximos a los pies, muy verticales, o incluso clavados por delante del pie adelantado, sobre todo cuando su limitación de movilidad les haya llevado a una inclinación anormal del tronco adelante durante la deambulación. No importa. Lo fundamental en los primeros intentos es que confíen en el soporte y el equilibrio que los bastones añaden a su andadura. Que perciban el “plus” de seguridad que los bastones les dan.

El objetivo a largo plazo será, como mencioné anteriormente, conseguir andar con la mayor naturalidad posible con la ayuda de los bastones, tratando de ir llevándolos a la posición adecuada para añadir impulso al soporte y al equilibrio logrado. Pero esta progresión ha de ser, forzosamente personalizada, sin prisas, pero siendo el alumno consciente de que la práctica continuada le ha de reportar indudables beneficios.

Las personas con movilidad reducida pueden caer en un círculo vicioso que los aleje del ejercicio habitual. Como me cuesta moverme, me muevo menos, y como me muevo menos, me cuesta más moverme. La marcha nórdica, gracias a las cualidades de soporte y equilibrio que nos aportan los bastones, puede abrir a todas ellas un acceso más fácil a la práctica deportiva habitual, rompiendo ese peligroso círculo vicioso, aportándoles las endorfinas, la oxigenación y la musculación que les ayude a mejorar su calidad de vida, definitivamente rompiendo la tendencia degenerativa que la inactividad crea en todos nosotros.

En unos pocos días tengo mi cita anual (recuperada tras el parón pandémico) con mis amigos de la Asociación de Esclerosis Múltiple de Cartagena. Espero poder echarles una mano, y también espero que estas palabras sirvan para animar y ayudar a otros instructores que quieran empujar en este gratificante y entorno. De todas formas, los instructores, y los bastones, sólo somos útiles si los sacas del paragüero. Los buenos propósitos necesitan después esfuerzo y constancia.



lunes, 18 de abril de 2022

Marcha Nórdica Psicosomática

 


Es difícil disociar las actividades físicas de las que se desarrollan en nuestra mente. En trabajos anteriores incluidos en este blog he tratado sobre los efectos positivos del ejercicio físico sobre el cerebro ttp://nordicartagena.blogspot.com/search?q=cerebro. Sin embargo echaba en falta uno centrado sobre el doble sentido de esta relación.

Y la marcha nórdica, de nuevo, quizá sea el deporte en el que la interactuación entre cuerpo y mente se pone de manifiesto en más y mejores formas, siempre en pos de una mejora mutua de los beneficios logrados en esta colaboración. Hoy vamos a reflexionar sobre este asunto centrándonos en los aspectos clave siguientes.

Actitud. La disposición de ánimo previa al comienzo de la actividad física es fundamental para que esta sea plenamente satisfactoria, tanto en su ejecución como en sus resultados. Un buen calentamiento nos prepara y predispone para todo ello. La correcta colocación y ajuste del equipo, también contribuirá, evitando molestias posteriores. Finalmente, la postura correcta, alejada de vicios adquiridos en nuestra vida cotidiana, va a ser la base de partida para una buena práctica, de la obtengamos máximos beneficios, y el vehículo sobre el que se desarrollará nuestra sesión de entrenamiento o mantenimiento. Casi siempre, los diez primeros pasos de cada día van a marcar la diferencia de una buena sintonía psicosomática durante nuestra práctica.

Mindfulness. Conciencia, concentración o atención plena en lo que estamos haciendo. Nos centramos en hacer una buena técnica: buena coordinación de miembros superiores e inferiores, trabajo activo del pie, amplia oscilación de brazos, sujetar fuerte para clavar, contra-rotación de hombros y caderas. Huir de distracciones: no competir con otros, no ir pendientes de pulsómetros o relojes. El control pausado de la respiración nos ayuda a centrarnos en nuestra actividad, al tiempo que nos relaja.

Monitorización. Los sentidos, pendientes de nuestro entorno, nos permiten disfrutar del mismo, y prevenir obstáculos, adaptando el paso al terreno y evitando el tráfico peligroso de personas y vehículos. La relajación nos permite observar y sentir nuestro cuerpo para poder reaccionar a cualquier aviso de molestia o cansancio, modificando ritmos o cargas para prevenir lesiones o agotamiento.

Disfrutar, diversificar, dulcificar. Esta triple “D”, que yo centro sobre la música que voy escuchando durante la práctica, me permite, gracias a los cambios de ritmo de cada nueva canción, la realización de un ejercicio variado en su intensidad, pero siempre susceptible de ser pausado, de acuerdo con las exigencias del terreno y el estado de mi cuerpo, para disfrutar del ejercicio y proporcionar al mismo tiempo una potente herramienta de entrenamiento orgánico, tanto aeróbico como anaeróbico (cardio).

La marcha nórdica es un vehículo inigualable para realizar un ejercicio completo, equilibrado y adaptable a cualquier momento y situación. Frecuentemente alabamos los beneficios físicos que se siguen de su práctica habitual, pero muchas veces olvidamos la conexión mental que activamos cuando la realizamos. En los párrafos anteriores nos hemos fijado en el sentido mente-cuerpo de esta conexión, pero esto funciona también en el sentido inverso, ya que nuestra práctica deportiva incrementa el riego y la actividad cerebral que, con los estiramientos tras el ejercicio, y la ducha/masaje relajante, cuadra una perfecta sesión que termina de convencernos de lo completo y perfecto que es este deporte. Sólo hay que sacar los bastones del paragüero para comprobarlo.


lunes, 11 de abril de 2022

NUEVO CURSO DE INICIACIÓN A LA MARCHA NÓRDICA EN CARTAGENA

 

El domingo, 24 de abril, de 09.00 a 13.00, tendremos un nuevo curso de iniciación a la marcha nórdica (el 4º de este año, 86º en total) en Cartagena, en el paseo de palmeras que hay junto al Parque de la Rosa, frente al EuroSpar de la prolongación de la calle Juan Fernández https://www.google.es/maps/@37.620062,-0.9925477,15.5z. Tras esta sesión, mejorarás tu forma de andar, estarás en condiciones de empezar a utilizar correcta y satisfactoriamente los bastones, y adquirirás los conocimientos teórico-prácticos necesarios para auto-perfeccionar la técnica y aumentar así sus beneficios. Si quieres asistir, lee, rellena, revisa y envía este FORMULARIO DE INSCRIPCIÓN antes del 23 de abril.

El curso es gratuito y abierto a no socios; los niños son muy bienvenidos, acompañados de un adulto responsable; sólo necesitas traer ropa cómoda, zapatillas de deporte (aconsejable guantes finos, gorra y gafas para el sol) y dos bastones de senderismo o de marcha nórdica. Si no los tienes, el CExCartagena te los prestará para el curso. No se trata de una excursión sino de una actividad de aprendizaje práctico que, aún no siendo de gran intensidad física, no está exenta de riesgo de caídas y exige cierto esfuerzo. Si tienes alguna lesión cardíaca, o algún otro problema que pueda dificultar tu participación, consulta con tu médico antes de asistir.

Dada la situación actual, durante el curso SE RUEGA mantener en todo momento BOCA Y NARIZ CUBIERTAS, por medio de mascarillas, bragas o pañuelos de cuello.

No participes si presentas síntomas compatibles con el Covid-19 (tos, fiebre, sensación de falta de aire o dificultad para respirar, cansancio…) dentro de los 5 días previos a la actividad. Si dentro de los 5 días posteriores presentas alguno de los síntomas descritos, ponte en contacto con el teléfono habilitado para el coronavirus (900 12 12 12), y dímelo.

Para resolver cualquier duda, contacta directamente conmigo,

José Antonio Pérez González (Piri) - 659657981 (nordicartagena@outlook.com).

domingo, 27 de febrero de 2022

NUEVO CURSO DE INICIACIÓN A LA MARCHA NÓRDICA EN CARTAGENA

 

El domingo, 13 de marzo, de 09.00 a 13.00, tendremos un nuevo curso de iniciación a la marcha nórdica (el 3º de este año, 85º en total) en Cartagena, en el paseo de palmeras que junto al Parque de la Rosa, frente al EuroSpar de la prolongación de Juan Fdez https://www.google.es/maps/@37.620062,-0.9925477,15.5z . Tras esta sesión, mejorarás tu forma de andar, estarás en condiciones de empezar a utilizar correcta y satisfactoriamente los bastones, y adquirirás los conocimientos teórico-prácticos necesarios para auto-perfeccionar la técnica y aumentar así sus beneficios. Si quieres asistir, lee, rellena, revisa y envía este FORMULARIO DE INSCRIPCIÓN antes del 12 de marzo.

El curso es gratuito y abierto a no socios; los niños son muy bienvenidos, acompañados de un adulto responsable; sólo necesitas traer ropa cómoda, zapatillas de deporte (aconsejable guantes finos, gorra y gafas para el sol) y dos bastones de senderismo o de marcha nórdica. Si no los tienes, el CExCartagena te los prestará para el curso. No se trata de una excursión sino de una actividad de aprendizaje práctico que, aún no siendo de gran intensidad física, no está exenta de riesgo de caídas y exige cierto esfuerzo. Si tienes alguna lesión cardíaca, o algún otro problema que pueda dificultar tu participación, consulta con tu médico antes de asistir.

Dada la situación actual, durante el curso SE RUEGA mantener en todo momento BOCA Y NARIZ CUBIERTAS, por medio de mascarillas, bragas o pañuelos de cuello.

No participes si presentas síntomas compatibles con el Covid-19 (tos, fiebre, sensación de falta de aire o dificultad para respirar, cansancio…) dentro de los 7 días previos a la actividad. Si dentro de los 7 días posteriores presentas alguno de los síntomas descritos, ponte en contacto con el teléfono habilitado para el coronavirus (900 12 12 12), y dímelo.

Para resolver cualquier duda, contacta directamente conmigo,

José Antonio Pérez González (Piri) - 659657981 (nordicartagena@outlook.com).

martes, 15 de febrero de 2022

Comidas de coco de un loco por la marcha ... nórdica

Nadie es profeta en su tierra (Lucas 4, 24 y Juan 4, 44), ... ni entre sus seres queridos (Piri).

Desde que descubrí las maravillas de la marcha nórdica, la practico casi a diario, y dedico un esfuerzo continuo a su divulgación, convencido de que la técnica de este deporte es lo mejor que tengo para dar, y de que dar es mi mejor forma de pasar por este mundo.

Nunca he estado preocupado por hacer grandes cosas; por dejar una gran obra para el mundo. Conozco mis limitaciones, y eso lo dejo para los seres extraordinarios que pasan por aquí que, gracias a Dios, los hay, y muchos. Yo soy de los de Santa Teresa, que creo que debo concentrarme más en procurar hacer bien las pequeñas cosas de cada día (algo a mi alcance), que en intentar grandes cosas, por encima de mis posibilidades.

Por todo esto, es por lo que, tras muchos vaivenes (demasiados para mi gusto), encontré mi equilibrio personal, mi paz interior, en lo que a la marcha nórdica se refiere, en mis cursitos mensuales de iniciación, más alguno de perfeccionamiento y de práctica en montaña, de vez en cuando.

Esto cursos van normalmente dirigidos a gente de mi entorno, a mi prójimo, palabra que, según nuestro diccionario, procede del latín proximus (próximo), y en su acepción 3 define a una persona respecto de otra, consideradas bajo el concepto de la solidaridad humana.

Entre este prójimo, objetivo de mis cursos de iniciación a la marcha nórdica, siempre he procurado incluir a mi familia y mis amigos. Yo sé bien lo bueno que es este deporte, ¿como no iba a querer transmitirlo a las personas que más quiero?

Desde que empecé con este “negocio”, en mis más de ochenta cursos calculo que debo haber superado ya los 2200 alumnos. Suponiendo que un 80% de ellos sean de Cartagena, creo que todos los días debería cruzarme, al menos, con una docena de ellos, … y apenas veo a dos o tres dando marcha a sus bastones.

Tampoco esto me preocupa demasiado. Yo creo que en mis cursos les enseño todo lo que sé, y trato de transmitirles mi fe y mi pasión por este deporte. Pero yo me considero una persona fundamentalmente respetuosa y, por tanto, entiendo que luego cada quién haga de su capa un sayo y saque los bastones del paragüero o los deje allí, durmiendo el sueño de los justos, por los siglos de los siglos.

Sin embargo, sí que me duele, y mucho, el ver amigos y familiares en los que he invertido mi tiempo y mi ilusión por poner a su disposición esta herramienta de salud que es la marcha nórdica, sufriendo dolores y enfermedades que podrían haber evitado, o al menos paliado, si me hubieran hecho un poco de caso. Me duele por ellos, y me duele por mí, porque pienso que a pesar de mi esfuerzo hay algo que estoy haciendo mal, o que podría hacer mejor.

Mi querida mujer, mi Pepito Grillo (la voz de la conciencia que a mí me falta), dice que es porque no cobro, y lo que no cuesta dinero no se valora. Puede que para la generalidad de mis alumnos tenga razón. De hecho, para otra labores de voluntariado que he desarrollado a lo largo de mi ya dilatada vida de pre y jubilado, he podido comprobarlo, aunque sólo sea para aportar la pequeña cantidad cobrada como “contribución voluntaria a obras sociales”. Pero, lo llames como lo llames, me resisto a cobrar por dar/enseñar algo que yo considero un regalo divino. Para mí sería como una suerte de simonía.

Quizá se deba también a que no organizo salidas regulares en grupo. Lo he intentado, pero, no creo que lo que hacemos en “mogollón”, al final, sea marcha nórdica. La marcha nórdica exige concentración en lo que haces: en la técnica bien ejecutada residen los beneficios de su práctica. Salir en grupo transforma la marcha nórdica en una sesión de senderismo, y para eso ya hay más que suficientes clubes y ocasiones, en los que mis alumnos pueden participar. Yo los animo a ello, pero les dejo bien clara la diferencia. Si quieren dedicar unas horas a la semana a “trabajar” su salud, la salida en grupo no es lo más aconsejable. Si lo que necesitan es socializar, entonces es otra cosa, y para eso está el senderismo.

Pero para mis familiares y amigos prefiero creer que no se trate de nada de lo anterior, sino más bien de lo que a Jesús le sucedió en su regreso a Nazaret, cuando reconocía que nadie es profeta en su tierra (entre los suyos). O, quizá simplemente, que me falta entrega o ilusión, o capacidad para transmitirla. No sé. El próximo domingo trataré de echar más carne en el asador.

Y tú, ¿qué haces ahí sentado leyendo estas comidas de coco mías? Saca los bastones del paragüero y vete de marcha … nórdica, claro.

lunes, 7 de febrero de 2022

 

El domingo, 20 de febrero, de 09.00 a 13.00, tendremos un nuevo curso de iniciación a la marcha nórdica (el 2º de este año, 84º en total) en Cartagena, en el paseo de palmeras que hay junto al Parque de la Rosa, frente al EuroSpar de la prolongación de  Juan Fernández https://www.google.es/maps/@37.620062,-0.9925477,15.5z . Tras esta sesión, mejorarás tu forma de andar, estarás en condiciones de empezar a utilizar correcta y satisfactoriamente los bastones, y adquirirás los conocimientos teórico-prácticos necesarios para auto-perfeccionar la técnica y aumentar así sus beneficios. Si quieres asistir, lee, rellena, revisa y envía este FORMULARIO DE INSCRIPCIÓN antes del 15 de enero.

El curso es gratuito y abierto a no socios; los niños son muy bienvenidos, acompañados de un adulto responsable; sólo necesitas traer ropa cómoda, zapatillas de deporte (aconsejable guantes finos, gorra y gafas para el sol) y dos bastones de senderismo o de marcha nórdica. Si no los tienes, el CExCartagena te los prestará para el curso. No se trata de una excursión sino de una actividad de aprendizaje práctico que, aún no siendo de gran intensidad física, no está exenta de riesgo de caídas y exige cierto esfuerzo. Si tienes alguna lesión cardíaca, o algún otro problema que pueda dificultar tu participación, consulta con tu médico antes de asistir.

Dada la situación en que nos encontramos, durante el curso será OBLIGATORIO mantener en todo momento BOCA Y NARIZ CUBIERTAS, por medio de mascarillas, bragas o pañuelos de cuello.

No participes si presentas síntomas compatibles con el Covid-19 (tos, fiebre, sensación de falta de aire o dificultad para respirar, cansancio…) dentro de los 7 días previos a la actividad. Si dentro de los 7 días posteriores presentas alguno de los síntomas descritos, ponte en contacto con el teléfono habilitado para el coronavirus (900 12 12 12), y dímelo.

Para resolver cualquier duda, contacta directamente conmigo,

José Antonio Pérez González (Piri) - 659657981 (nordicartagena@outlook.com).

lunes, 31 de enero de 2022

RAFA Y LOS HISPANOS

Rara vez hablo en este blog de asuntos que no estén directamente relacionados con la marcha nórdica, pero no puedo evitar el hacerlo hoy, tras los acontecimientos de ayer y la reacción de los medios y las redes sociales ante todo ello.

Que Rafa Nadal es un portento, un marciano, como dice L'Equipe en su portada, creo que todos los sabíamos.  Y no sólo jugando al tenis, sino como deportista absoluto y, lo que es más, como ser humano y buena persona.  Ayer se mereció ganar, una vez más, y toda España se alegró de ello y los medios y las redes sociales se hacen eco hoy de todo ello.  Rafa es uno de esos seres extraordinarios que nacen cada mil años para que el resto de los humanos no sintamos orgullosos de serlo, a pesar de todo lo demás.

Rafa habría sido igual de extraordinario si hubiese perdido el Open de Australia ayer, en un ajustado tie break, tras empatar el quinto set.  Al menos para mí.  No sé si los medios, y los hispanos en general, habrían reaccionado de la misma forma.

Cambiando ligeramente de escenario, durante las últimas semanas, los amantes del deporte hemos vivido pendientes de un grupo de Hispanos (así, con mayúscula) que han dado una lección de superación, capacidad de sacrificio y espíritu de equipo extraordinarios, consiguiendo la medalla de plata en el campeonato europeo de balonmano.

El europeo de balonmano, para los que no estén muy familiarizados con este deporte, es práctiamente un mundial.  Los mejores equipos del mundo están en nuestro continente.  De todas formas, los Hispanos ya saben lo que es ganar campeonatos mundiales.  Baste decir que en el último cuarto de siglo llevan ganadas la friolera de 17 medallas entre mundiales, europeos y olimpiadas, y eso que estos torneos sólo se celebran cada dos o cuatro años.  ¡Buen porcentaje!

En el mundo del deporte, los hispanos ha colocado a España en "to el miajón", como diría un extremeño, ganándose el respeto y la admiración de todos los aficionados del mundo a este deporte.  No sólo hacia los componentes de la selección, sino hacia España, que ha conseguido mantener en primera línea mundial la calidad de su representación nacional, a trravés de generaciones.  Eso es una verdadera proeza nacional, reconocida por todo el mundo (con la posible excepción de los españoles), y una muestra de un "bien hacer" del que todos deberíamos sentirnos orgullosos.  Yo lo estoy, a más no poder.

Los Hispanos han hecho un campeonato de Europa, una vez más, absolutamente ejemplar, superando situaciones adversas, con segundas partes memorables y espectaculares, con un juego generoso y extraordinario, y siempre dando muestra de la mejor entrega y deportividad.  Pero, en la final, contra Suecia (a la que ya habían derrotado en la fase previa), en los últimos segundos, con el partido empatado, hubo un golpe franco no pitado cuando España tenía el balón para ganar el partido y, en el último segundo, fueron sancionados con un penalty riguroso que los suecos transformaron.

Ningún Hispano lloró por el oro perdido.  El Grupo (como a ellos les gusta que los reconozcan, por encima de cualquier individualidad, que las hay extraordinarias) había llegado al campeonato con bajas importantes por lesiones, y el coronavirus también les pasó factura, pero no lloraron por el oro no conseguido.  Celebraron su medalla de plata (¡el metal número 17 de los últimos 25 años!), felicitaron a los campeones, y expresaron su fe en la continuidad del Grupo, alimentado por las nuevas generaciones que la "madre" creada en toda España está proveyendo.

Los medios de comunicación nacionales y las redes sociales casi no han hablado de todo esto.  La mala fortuna de los últimos segundos y el merecidísimo triunfo de Rafa privó a loa Hispanos de ver justamente reconocida su bien ganada gloria.  

Creo que los hispanos (así, con minuúscula) somos injustos.  El ganar un partido no debería ser la diferencia entre el ser o no ser.  Deberíamos ir más al fondo de las cosas.

jueves, 27 de enero de 2022

EL IMPACTO EN LA PRÁCTICA DEPORTIVA

En mi afán de promocionar la práctica de la marcha nórdica, suelo difundir por la redes sociales los artículos de interés relacionados con este asunto que caen en mis manos. Sin embargo, soy muy escrupuloso en asegurarme de que no difundo nada que pueda confundir a mis lectores. Ayer me pasó con un artículo publicado por una entrenadora de marcha nórdica en un medio de prensa. El artículo, una entrevista, era una buena muestra de la pasión de la entrevistada por nuestro deporte. Sin embargo, movida por ese mismo entusiasmo, incluía una afirmación acerca de un menor impacto sobre el marchador, comparado con el que recibe el corredor, que creo que habría que matizar.

Recuerdo de mis años de estudiante que la tercera ley de Newton decía algo así como que toda acción ejercida sobre un cuerpo genera una reacción igual y contraria. Es decir, al avanzar, mi peso, más la inercia y la altura desde la que caigo sobre el suelo van a generar una fuerza de reacción del suelo sobre mi cuerpo, a la que voy a llamar impacto, sin entras en mayores disquisiciones.

El impacto puede tener repercusiones negativas sobre mis articulaciones (pie, tobillo, rodilla, cadera, y columna vertebral), aunque también ejerce una función positiva al estimular la producción de calcio en el interior de nuestros huesos y, por tanto, ejercer una función regeneradora (o al menos preventiva del deterioro con la edad) de los mismos.

En la marcha, el pie toma contacto con el suelo por el talón, estando la pierna hiperextendida. El impacto, así, se transmite íntegro a tobillo, rodilla, cadera y columna, sin otra amortiguación que la capacidad de absorción del tacón de la zapatilla (más la plantilla interior y el calcetín) que llevemos.

En la carrera, el pie normalmente toma contacto con el suelo por el metatarso, existiendo en ese momento una flexión en las articulaciones de tobillo, rodilla y cadera. Estas flexiones articulares absorben una parte importante del impacto, de manera parecida a cómo lo haría un amortiguador, quedando como zona más desprotegida de este “golpe” los huesos del metatarso y los dedos del pie, que sólo tendrían la amortiguación proporcionada por la parte correspondiente de la suela de la zapatilla, plantilla interior y calcetín.

De todo esto podemos sacar varias conclusiones:

  • La marcha parece un deporte más agresivo para rodillas, caderas y columna, en lo que a impacto se refiere, que la carrera.

  • La elección de la zapatilla adecuada es fundamental, tanto para un deporte como para el otro, en función de la amortiguación que proporcione en las distintas zonas de la suela.

  • De forma similar, la elección de plantillas y calcetines adecuados es bastante relevante.

Entonces ¿por qué se producen tantas lesiones entre los corredores? Bien, estamos analizando sólo el impacto, sin tener en cuenta el estrés al que se somete a los tendones y ligamentos, debido a que la mayor velocidad y el tiempo de vuelo de la carrera, genera fuerzas de inercia y potencial, que se añaden a nuestra masa a cada paso que, además, cuenta con una menor superficie de apoyo sobre el suelo, que se traduce en mayor presión unitaria e inestabilidad, que se transmite a las articulaciones generándo un mayor estrés y posibilidad de lesión, incrementado por el menor tiempo de reacción ante los primeros atisbos de cansancio o dolor, que en la marcha sí que a veces nos permiten reaccionar y corregir antes de que el daño esté hecho.

Estamos hablando de marcha y carrera, pero en el ejercicio nórdico, los bastones acuden en ayuda de nuestras articulaciones, tanto al andar, como al marchar o correr, siempre que la técnica sea la correcta.

En las distintas modalidades reseñadas, la toma de contacto del pie con el suelo (impacto) debe coincidir con el apoyo del bastón del lado contrario, repartiendo el impacto por dos cadenas de transmisión simultáneamente, disminuyendo así la intensidad del mismo en cada una de ellas.

La disminución de impacto sobre articulaciones del tren inferior y columna, así como la mejora en el equilibrio que proporciona la acción coordinada de piernas y bastones se refleja de forma inmediata en una menor sensación de dolor y cansancio, tras la práctica deportiva.

Sin embargo, el uso correcto de los bastones implica un impacto sobre articulaciones de nuestro cuerpo que normalmente estaban a salvo de estrés en la caminata, marcha y carrera simples. Se trata de muñecas, codos y hombros, articulaciones normalmente menos trabajadas de las del tren inferior y, por tanto, menos musculadas y protegidas, menos preparadas para esfuerzos.

A estas articulaciones del tren superior deberemos prestar una mayor atención en la práctica el ejercicio nórdico, dedicándoles más tiempo en calentamiento, previo a la práctica, y estiramientos, tras la misma. Tampoco estará de más la utilización de manguitos de presión durante el ejercicio y la práctica de masajes relajantes tras el mismo. En https://www.bubok.es/libros/263433/TEORIA-Y-PRACTICA-DE-LA-MARCHA-NORDICA y https://www.bubok.es/libros/227505/Andar-Sano describo ejercicios de calentamiento y estiramiento adecuados. Los dos panfletos se pueden descargar gratis.

Pero, sobre todo, no te olvides de sacar los bastones del paragüero. Si los dejas ahí, no te ayudarán a minimizar el impacto … ni a nada.

miércoles, 12 de enero de 2022

EL BOOM DE LA MARCHA NÓRDICA


El ancestral “andar con bastones” que los nórdicos, en su no menos ancestral “culto al cuerpo”, venían practicando durante los escasos meses en que tenían que colgar sus esquís, comenzó a tener carta de naturaleza propia a finales del siglo pasado, con los trabajos de estudiantes y profesionales del mundo de las ciencias del deporte y la salud. Sería uno de estos trabajos, solicitado por una avezada fábrica finlandesa de material de esquí, lo que permitiría a ésta bautizar la nueva modalidad como “nordic walking” (NW) y fabricar los primeros bastones específicos para la misma.

Con el cambio de siglo y el salto del NW al resto del continente, se produce en Alemania el verdadero boom del NW cuando, en sólo cinco años, pasa de 0 a 5.000.000 de practicantes habituales.

Los alemanes vieron inmediatamente el potencial de salud que encerraba este nuevo deporte, heredero de todas las virtudes del esquí de fondo, pero desprovisto del hándicap que supone la temporalidad y localización impuestas por la nieve.

Los beneficiarios inmediatos de un nuevo deporte que, básicamente, diversificaba y dulcificaba el esfuerzo realizado al andar, habrían de ser, necesariamente, los principales “andadores”: gente mayor y perjudicados de salud.

Pero primeros promotores del NW no tardaron en darse cuenta de que el potencial de salud de este deporte iba mucho más allá de aliviar las rodillas y mover los brazos mientras andamos. La observación de que una buena técnica alternativa en el uso de los bastones lleva a una eficaz contra rotación de hombros y caderas, con la consiguiente ejercitación, musculación y oxigenación del nexo de unión entre ambas cinturas (la columna vertebral), fue lo que realmente lanzó al estrellato esta nueva forma de ejercicio.

El NW ya no era sólo (como si eso no fuera importante) el más sano ejercicio para gente “tocada”, por la edad o los problemas de salud. Ahora, el NW se convertía también en un complemento ideal para atletas practicantes de deportes en los que la lateralidad o las posturas forzadas producen a la larga consabidos problemas de columna, así como en un herramienta eficaz para que a cualquier edad podamos prevenir problemas del “mecano” más complicado de nuestro organismo, el que a la larga nos va a proporcionar más problemas y dolores y, al mismo tiempo, el más difícil de ejercitar y mantener en una postura correcta.

Y fue el andar con bastones, de forma natural, utilizándolos con una técnica adecuada (la alternativa del esquí de fondo), la que nos ha permitido que hoy en día el NW sea el deporte más sano que existe, recomendado por sistemas de salud del todo el mundo para todo tipo de potenciales usuarios.

Cuando tras este boon el NW empezó a difundirse por España, era todavía deporte de “mayores y perjudicados”. Yo recuerdo que los “gurús” (y sus principales organizaciones) de este nueva forma de ejercicio preconizaban que la marcha nórdica era un “deporte no competitivo”. Incluso los primeros reglamentos de competición que se hicieron en nuestro país, el balear y su traducción andaluza, incluían el contrasentido de afirmar que no se podía marchar a más de 6,5 o 7 km/h, creo recordar. En aquellos años no veía yo una razón clara para todo esto. Más bien todo lo contrario: la competición podría traer a este deporte a la gente joven, a la que también vendría de maravilla la práctica de este deporte. Y yo, que nunca había sido un andador rápido, mejoraba continuamente mis tiempos gracias a la técnica en el uso de los bastones. Así que me lancé a competir y llegué a organizar varias competiciones a nivel nacional, participando en creación del Comité de Marcha Nórdica de la Federación de Montaña de la Región de Murcia, y en la redacción de su primer reglamento de competición.

También las organizaciones nacionales de NW se apuntaron a este “canto de sirena” competitivo, atraídos por las perspectivas de nuevos clientes y mejor negocio, renegando de la no competitividad del NW que antes defendieran con ahínco. Las federaciones nacional y autonómicas no fueron menos y así llegamos a la situación actual, en la que las competiciones proliferan como setas, aunque en contadas ocasiones pasemos del centenar de participantes, y los competidores menores de cuarenta años no lleguen nunca a un 20% del total.

No voy a entrar aquí en las causas de este fracaso. El tema es complejo y en mi blog he hablado largo y tendido del asunto. Baste ahora subrayar que, simplemente, la competición y la técnica no van de la mano. El competidor quiere ganar, o hacer mejor tiempo, es decir, ir rápido, aunque sea sacrificando una buena técnica. Pero la buena técnica es precisamente la base del NW, de su esencia como deporte extraordinariamente saludable, de lo que lo hace mejor y diferente de todos los demás deportes. Lo que lo convirtió en un boom hace veinte años, y lo que sigue atrayendo practicantes hoy en día, Aunque la mayoría de los que vienen ya pasen de los cuarenta. Quizá es que en esta edad es cuando empezamos a pensar en lo que realmente importa.

Siempre me gusta terminar mis reflexiones con una exhortación al libre albedrío y a la cordura, así que el que quiera competir, que lo haga, sin hacerse daño, que ya tenemos una edad y va costando más recuperar las lesiones … pero después, entre competición y competición, volved a hacer NW como Dios manda, cuidando esa técnica que siempre revierte en salud.

Y no dejéis de sacar los bastones del paragüero, que con tanta pandemia los tenemos abandonados.